
Matador de novillos alicantino, nacido en Pedreguer (Alicante) el 26 de enero de 1968, alumno de la Escuela Taurina de Valencia. Toma parte en una becerrada de promoción de nuevos valores celebrada en Anna el 17 de junio de 1982, cortando una oreja de una res de la ganadería de Tomás Sánchez Cajo en presencia de los también espadas noveles Fernando Iglesias, Rafael Asensio y Luis Fernández. El 12 de febrero de 1983, en Ajalvir, le entregan las dos orejas del astado que le corresponde, de la vacada de Santiago López, en un festejo en el que el cartel era completado con Juan de los Reyes, Juan Carlos y Fidel Ángel Montoro. Pese a no matar con rapidez se le entrega una oreja el siguiente 3 de abril en Córdoba cuando se enfrenta a un novillo de la divisa de Martínez Benavides ante José Luis Bote, Antonio de la Rosa y El Mangas. Tiene cierto cartel en el coso valenciano de la calle Játiva, cuya arena pisaría en cuatro oportunidades durante esa campaña de 1983. Comienza la siguiente participando en los famosos Carnavales Taurinos de Ciudad Rodrigo, en los que llegaría a la fase final, y pronto comienza a intervenir en funciones de mayor entidad, como la que tuvo lugar el 19 de marzo en Játiva, donde se presenta con picadores llevándose un total de tres orejas de bureles del hierro de Joaquín Buendía, de lo que pudieron dar fe José Pedro Prados, El Fundi, y Juan Carlos Vera. Actúa como único espada el posterior 8 de abril en su pueblo natal de Pedreguer con el positivo resultado de cuatro orejas de cornúpetas de la divisa de Apolinar Soriano. Se vistió de luces para festejos picados en esta temporada en trece ocasiones, cifra que repitió en 1985. Su presentación en el madrileño cosos de Las Ventas lleva fecha del 22 de junio de 1986. Le acompañaron en el paseíllo Francisco Mahíllo, Paco Machado, y Luis Miguel Calvo, se corrieron cuatro novillos de José Romero y dos de Martínez Elizondo y el debutante. En es temporada toreó seis novilladas, pero en la siguiente escasean los contratos, hasta el punto de no hacer nada más que dos paseíllos vestido de luces. No volvió a pisar los ruedos, al menos como novillero con picadores.


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