
Matador de novillos, nacido en Zaragoza el 13 de febrero de 1868. Su mismo padre, caso raro, apoyó los deseos del muchacho de ser torero, y en 1876-77 llevó en arriendo la plaza de toros de Ateca (Zaragoza), donde probó las condiciones del hijo, que lidió por vez primera, y muy bien, un eral. En 1885, después de andar de corral en capea y de batacazo en lección, se presentó en Zaragoza en una becerrada como banderillero, y al año siguiente trabajó a la órdenes de José Ruiz, Joseíto, El Manchao, El Ecijano, y en una corrida de toros alebrada en Tudela con Ángel Pastor. El mismo año 1886, presenciando en Huesca una novillada para aficionados, y viendo la incapacidad de estos para matar a los novillos, salto al ruedo, toreó y estoqueó y salió triunfante de la plaza. Con algún cartel en varios públicos, toreaba unas veces como matador y otras como banderillero. El 30 de marzo de 1890 mató dos cuatreños de puntas en Zaragoza. En 1892, por enfermedad, no toreó, y en 1893, bastante mejorado de su dolencia reumática, alternó en algunas corridas con matadores El 21 de octubre de 1894 se presentó en Madrid por vez primera como matador de novillos, estoqueando reses de Miura, en unión de Manuel Ruiz, Nene, y Joaquín García, Picalinas. En 1896 ingresó en la cuadrilla de Nicanor Villa, Villita, y en temporadas posteriores toreó con frecuencia en Zaragoza como matador de novillos, sobresaliente y banderillero. Retirado del toreo desde hacía mucho tiempo, vistió el traje de luces por última vez el 30 de marzo de 1924 en Zaragoza, poniendo un par de banderillas en el festival organizado a su beneficio. Finalmente, fue asesor del presidente de la plaza zaragozana, en cuyo cargo estaba en 1932. Francisco Bernal fue un novillero fino e inteligente y un deficiente estoqueador. En sus comienzos ejecutaba limpiamente el salto de la garrocha, y siempre demostró un gran valor. Falleció en Zaragoza en marzo de 1938.

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