
Matador de novillos, nacido en Santander. Dejó el oficio de platero por el de torero, residiendo algunas temporadas en Sevilla, donde se adiestró en el arte, por capeas y tentaderos pueblerinos. En Santander actuó en varias novilladas, presentándose en 1913. Al principio despertó Pasieguito alguna expectación, pues poseía un toreo efectista y llamativo, que a los no muy enterados daba ocasión de algo grande. En 1915, convencido de que nada lograría en la lidia, abandonó el estoque. Felipe Fernández se defendía notablemente con la capa y la muleta, siempre que le echase a la cosa un poco de valor. En contraste con otros pretendidos toreros de su tierra, a Pasieguito le faltaba valor y le sobraba espectacularidad, teniendo, además la desventaja de la estatura, de la cual no andaba muy sobrado.

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