
Matador de novillos, nacido en Madrid el 23 de junio de 1877. Abandonó los trabajos de la carbonería que tenían sus padres para, en unión de Vicente Pastor, Fresquito y otros muchachos de la barriada de Embajadores, acudir a funciones y capeas de los pueblos de los alrededores de la corte. Cuando contaba diecisiete años, el 8 de abril de 1900, estoqueó en la antigua plaza de Carabanchel Bajo cuatro novillos de Mateos. En la citada plaza fue el novillero obligado de todas las corridas, derrochando valentía en gran manera. El 17 de diciembre de 1905 se presentó en Madrid, alternando con Anastasio Castilla, Negrete y Juan Cecilio, Punteret. Siguió toreando en diversas plazas de la Península, siempre con las mismas características de temeridad, que en ocasiones le produjeron graves accidentes. El 7 de julio de 1908 sufrió una cogida en la plaza de Bilbao, análoga a la que privó de la vida a Andrés del Campo. Dominguín, la cual le tuvo a la muerte. En vista de que en España no era muy preciada su labor, hizo varios viajes a América, toreando en distintos países y tomando allí la alternativa de matador de toros. Tanto en Lima como en Caracas o México, su participación en las funciones taurinas despertaba gran expectación. El 22 de julio de 1923, viajo, pero aún valiente, sufrió una mortal cogida en la plaza de Villahermosa (estado de Tabasco, México). Así acabó la vida del modesto torero madrileño. Valiente por antonomasia, todos los cronistas coincidían en juzgar que con el valor que derrochaba Carbonero se podían defender cuatro lidiadores. Si hubiera tenido un poco más de finura e inteligencia torera, Enrique hubiera llegado bastante más arriba.

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