
Matador de novillos. Nació en el toledano pueblo de Talavera de la Reina el 14 de febrero de 1960. Durante la temporada de 1977 intervenía en festejos sin caballos, como el celebrado el 2 de octubre en la localidad madrileña de Torrejón de Ardoz. Se presentó con los del castoreño en su localidad natal, el 23 de septiembre de 1977, en el único festejo picado en el que intervino ese año. Con el nombre artístico de Niño de la Plaza que utilizaba en aquella época alternó con Luis Reina y la novillera Maribel Atienza. Se corrieron bureles de los señores Herederos de don Baltasar Iban Valdés y cortó tres orejas y un rabo. En 1978 ya toma parte en tres corridas picadas; una de ellas, el 24 de septiembre, tuvo por marco la plaza de Talavera de la Reina (Toledo), donde alternó con Luis Reina y Emilio Muñoz en la lidia de ganado de Carlos Urquijo de Federico. Triunfa en tal coyuntura al cortar las dos orejas de su primer astado. En la temporada de 1979 participó en un par de funciones con caballos, una de ellas la celebrada en Bilbao el 2 de septiembre, en la que alternó con Mario Arévalo, Triana, y Roberto Bermejo en la lidia de un encierro de Felipe Bartolomé, y le concedieron una oreja de su primer enemigo. Aumentan sus ajustes a siete en 1980 y alcanza algún sonado triunfo, como el logrado el 21 de septiembre en Talavera de la Reina (Toledo) al cortar las dos orejas y el rabo de un astado de la vacada de La Quinta y salir a hombros del tristemente famoso coliseo en unión de sus compañeros de cartel, Vicente Ruiz, El Soro, y José Cubero, Yiyo. No pasa de discreta su labor el 1 de agosto de 1981 en Estella (Navarra) al dar cuenta de novillos de Julio Aguirre en presencia de Enrique González, El Bayas, y Manolo Montes. Con dos actuaciones puso término a esta campaña, y en la siguiente tan solo se viste de luces en una coyuntura, sin que más adelante volviera a hacerlo. En la actualidad y desde hace varios años es mayoral de la plaza de Las Ventas de Madrid, ocupación para la que muestra unas aptitudes excepcionales. Forito, que así le llaman cariñosamente, en coso tan proclive a las devoluciones, es homenajeado así en cada tarde, habiendo sido distinguido en ocasiones por jurados que premian las mejores actuaciones o detalles en la feria de San Isidro.


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