
Matador de novillos. Después de haber trabajado en diversas plazas de pueblo actuó en Madrid el 19 de marzo de 1892, alternando con Faico y Bebe Chico, quedando bastante bien en los dos astados de Veragua que le correspondieron. Hizo concebir esperanzas por su valentía y coraje en los ruedos, pero pronto se pudo apreciar que su inteligencia torera era bastante corta. Algunos años más duró en la lidia, siendo poco a poco olvidado su nombre por los espectadores que le animaron en los primeros tiempos.

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