HISTORIA DEL TORERO

ANTONIO FERNÁNDEZ (Oliva)

Publicado el 1 de mayo de 2026
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banderillero, y después matador de novillos, nacido en Madrid el 12 de octubre de 1825. Hijo de padres bien acomodados, desde muy joven trató con los toreros de su tiempo y tomó parte en becerradas. El 7 de enero de 1849 hizo su presentación en Madrid como banderillero en una novillada con reses de don Ventura Díaz, que estoqueó Cayetano Sanz. El 17 de septiembre del mismo año banderillea por vez primera en corrida formal, pareando el toro Rugito, de Comesaña, que estoqueó Manuel Arjona, en unión de Joaquín Carbonero, Quini. El Cartel de aquella corrida llevaba esta nota: <<Habiendo muerto en dos muy próximas corridas un número considerable de perros de presa, y no hallándose otros que puedan substituirlos haciendo el servicio de sujetar los toros, se hace saber al público, de orden de la autoridad, que en lugar de perros se pondrán banderillas de fuego a los toros que no entren a varas, según se estuvo practicando por espacio de muchos años>>. Durante los años 1850 y 1851 toreó bastante por provincias como banderillero de los hermanos Arjona. Figuré como sobresaliente de espada en Aranjuez dos veces, y en Madrid, el 3 de septiembre de 1851, pareó y dio con gran limpieza el salto de garrocha a los toros que estoqueó el hermano de Cuchares, El 4 de abril de 1852 estoqueó un toro de reserva, Cortas, de Veragua, en una corrida de Beneficencia en que tomaron parte como matadores él, el Cano, Pucheta y Don Gil. El 27 de noviembre de 1853 se presentó en el ruedo madrileño como matador de novillos y alternó con Alejandro de Andrés en la muerte de ganado de don Francisco Paredes y don Miguel de la Morena. Un revistero de aquel tiempo escribió: <<… el nuevo matador es valiente y hace por agradar al público: le faltan muchos conocimientos, que seguramente adquirirá si continúa al lado de sus maestros Curro y Manolo Arjona>>. El 29 de abril de 1855 se celebró en Madrid una corrida con seis toros de don Félix Gómez para Cuchares, Manuel Arjona y José Muñoz, Puchera. Cuando hubo acabado la lidia de los seis toros, el público pidió uno de gracia y se le concedió, apareciendo en el ruedo Pantalones, retito, cornilargo y bizco del izquierdo, de Bañuelos, que tomó cinco varas de Calderón, Fuentes y Juan Martín. Saltaron al ruedo Gonzalo Mora, Victoriano Alarcón, El Cabo, y Antonio Fernández, Oliva, que acababan de entrar en la plaza, y pidieron permiso a la presidencia, el primero para estoquear y los otros para poder banderillas. Concedido aquél, ni Cuchares ni el presidente advirtieron el estado de embriaguez en que Oliva se encontraba. Puso El Cabo dos soberbios pares; Oliva agarró un par, y descuidado de entrar por su terreno, se dirigió a la cabeza del toro, que le tiró un derrote y le dio una espantosa cornada en la ingle derecha y parte superior del muslo, de unas cinco pulgadas de extensión, penetrando en el vientre, con salida de los intestinos. A las siete de la tarde del día siguiente, 30 de abril de 1855, falleció en el hospital.

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