HISTORIA DEL TORERO

FRANCISCO ESPLÁ ORTUÑO (Curro Ortuño o El Gitano)

Publicado el 16 de abril de 2026
Abel Murillo Adame logo

Matador de novillos, nacido en Alicante el 6 de julio de 1944, que se presentó con muy buen éxito como becerrista en el ruedo de su ciudad natal durante la temporada de 1960. Bien poco después actúa ya en corrida con picadores, en Pamplona, y continúa su trayectoria torera interrumpida varias veces por cogidas graves (Carabanchel), Alicante, Villena), para presentarse en la plaza de Las Ventas, de Madrid, el 2 de junio de 1963 donde alternaría con Guillermo Carvajal y César Ortega en la lidia de cinco reses de Francisca de Mora Figueroa y una de Dolores de Juana de Cervantes. No logra redondear su actuación, aunque deja muestras de buenas maneras en diversas ocasiones. En el mismo coso resulta cogido por un novillo del conde de la Maza, el siguiente 15 de agosto, que le infiere una cornada grave en el triángulo de Escarpa. Poco más tarde, el 28 de septiembre, una res de Lisardo Sánchez le propinó un pitonazo, de pronóstico reservado, en la región escrotal al torear en Abarán (Murcia). Pese a tales percances actúa tal campaña en once corridas con caballos, no siendo infrecuentes sus tardes triunfales. El 13 de junio de 1965 nuevamente es herido, en San Sebastián de los Reyes (Madrid), por un astado de Rocío Martín, al que cortó una oreja, que le infirió una cornada en el muslo derecho, de pronóstico menos grave. Aún continuó varios años en la profesión a pesar de sus reiterados y sangrantes percances e incluso estuvo a punto de tomar la alternativa de matador de toros. Se había retirado del toreo en la década de los años sesenta y contrajo matrimonio con la tonadillera y bailarina Tere del Oro, con la que había establecido un tablao flamenco en la Costa Brava. Nada hacía predecir que ya cuarentón volviera al mundillo del toreo activo. Sin embargo, figuró, junto a los nombres de Aguilar Granada y Antonio Bocanegra, en el cartel anunciador de la novillada a celebrar el 24 de julio de 1983 nada menos que en el coso maestrante de Sevilla. Su fracaso fue rotundo. Tras escuchar una bronca en su primer enemigo, de la ganadería de Sampedro Hermanos, hubo de ser conducido a la enfermería de la plaza, donde se le apreció una intoxicación de carácter etílico. No tengo datos de que después volviera a pisar un ruedo taurino.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

13 + diecisiete =