
Matador de novillos alemán, según una versión de Ramos de Castro. Oficial del ejército de Káiser, hubo de huir de su país tras herir, en duelo, a un superior. Llegado a España, no solo actuó en tentaderos y fiestas camperas, sino que llegó a actuar, vestido de luces, en ruedos de segunda categoría, durante la temporada de 1916. Al ser indultado, regresó a Alemania y continuó su carrera militar. Su paso por los cosos españoles fue pura anécdota en la vida de este aristócrata germano. El apodo que usó en sus correrías toreras fue debido a la admiración que sintió por la artista española Carmen Ruiz Moragas.

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