
Matador de novillos andaluz. Cuando apenas sabía manejar el estoque se fue a América, y en esta tierra consiguió algunos lauros y pesetas. En ocasiones le trataron como matador de toros. Ello sucedía hacia 1894. Volvió a España, pensando que la celebridad adquirida en ultramar le daba derecho a buen trato, y se equivocó, ya que en su país le ponían de tarde en tarde, y cuando lo hacía, no acertaba a complacer al respetable.

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