HISTORIA DEL TORERO

VALENTÍN CONDE

Publicado el 11 de septiembre de 2025
Abel Murillo Adame logo

Matador de novillos nacido en Quintanilla del Olmo (Zamora) el 14 de febrero de 1891. Trasladado con su familia a Madrid, donde su padre abrió un taller de carpintería, comenzó a estudiar, y hubo de abandonar los estudios para ayudar al autor de sus días en el taller. Como tantos otros jóvenes, le invadió la fiebre torera y comenzó a hacer sus salidas por las capeas de los pueblos de la provincia de Madrid. Estoqueando ganado de casta anónima, corrido y vuelto a correr, resabiado y malo, el toreo de Valentín no pasó de ser rudo y vulgar, aunque al joven diestro le sobraban voluntad y valor. El 25 de marzo de 1895 hizo su presentación en la plaza de Madrid, y solo volvió a pisar su ruedo en contadas ocasiones, porque su labor dejaba mucho que desear en cuanto a bella y equilibrada. Siguió, pues, toreando por las plazas pueblerinas. En Villa del Prado, donde había trabajado repetidas veces y se le tenía en gran estima, se celebró una novillada el 9 de septiembre de 1899. Al dar un lance de capa Valentín a uno de los novillos, fue cogido y empuntado por el cuello, quedando suspendido unos segundos. Cuando cayó despedido sobre la arena, se incorporó, echase las manos sobre la herida, de la que manaba la sangre a borbotones, y cayó en brazos de sus compañeros. Conducido a una casa inmediata a la plaza, se le apreció la rotura de la yugular, y a los pocos minutos dejó de existir. Valentín Conde era un torero que se desenvolvía bien en una esfera modesta del arte a que estaba dedicado. Además de la profesión que le costó la vida, fue colaborador del periódico taurino El Enano, donde se distinguió como un versificador fácil.

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