
Matador de novillos, nacido en Ruzafa (Valencia) el 17 de junio de 1868, hermano de Julio Aparici, Fabrilo. Comenzó su actividad taurina en las becerradas que se celebraron en Valencia en 1887 y 1888. El 27 de enero del primero de estos años se estrenó como matador, y el 30 de septiembre de 1888 se presentó en la plaza de Yecla (Murcia) como novillero. En sus primeros tiempos se apodaba Zeme, Alegrito y Fabrilo II. Su hermano Julio le dio un puesto como banderillero en su cuadrilla, ya que como matador no tenía mucho éxito, pese a su valentía. No llegó a presentarse en Madrid. El 27 de mayo de 1897 presenció la trágica cogida de su hermano en Valencia, y él fue quien hizo el primer quite al funesto toro Lengüeta, dando lugar a que las asistencias de la plaza se llevaran a la enfermería el cuerpo ensangrentado de Julio. Al mes justo de la muerte de este, se presentó Francisco como estoqueador en Valencia y alternó con Francisco Pinero, Gavira, y Antonio Olmedo, Valentín. Al hacer el paseo fue ovacionado, y el segundo Fabrilo demostró aquel día, 27 de junio de 1897, un gran pundonor y un valor a toda prueba. Salio en hombros de la plaza con sus compañeros. El 8 de enero de 1899 hizo su aparición en la plaza de Madrid y alternó con Antonio Olmedo, Valentín. Confirmó su fama de valiente matando sus dos novillos, Currito y Manolita, de don Ildefonso Gómez, de una estocada superior al primero y de media al segundo, después de una faena laboriosa. El 13 de marzo del mismo año volvió a torear en el ruedo madrileño y estoqueó con Bombita Chico y Valentín ganado de don Esteban Hernández. Estas dos corridas toreó solamente en Madrid. El 30 de abril del expresado 1899 se organizó en Valencia una novillada para los dos espadas valencianos Finito y Francisco Aparici, Fabrilo; el ganado era de don Felipe de Pablo Romero. Fabrilo estuvo tan desgraciado al estoquear su primero, y segundo de la tarde, que escuchó los tres avisos, y cuando iban a salir los cabestros cayó el toro de media estocada de nuestro matador. Salió el cuarto, Corucho, negro, grande y astifino. Mal picado y peor banderilleado, llegó ala muerte defendiéndose en las tablas; Fabrilo, después de una labor inteligente, señaló un buen pinchazo. Volvió a otra faena, dio seis pases, sufrió un desarme, se perfiló en corto y dejó una buena estocada al mismo tiempo que era enganchado y arrojado al suelo, levantándose dispuesto a volver al toro; pero la sangre empezó a brotar abundantemente sobre su traje y fue conducido a la enfermería. Los médicos le apreciaron una herida de seis centímetros de extensión por 16 de profundidad, situada en la cara anterior y parte superior del muslo derecho, donde el cuerno había desgarrado importantes tejidos, interesando la arteria femoral. A las 2 y quince minutos del día siguiente murió en la misma enfermería de la plaza rodeado de su familia y amigos. Vestía el día de la corrida de su desgracia el mismo traje, grana y oro, que llevaba su hermano Julio cuando resultó herido de muerte.


0 comentarios