
Matador de novillos. Deseoso de mejorar su oficio, que era el de cuidar cabras, aprovechó la ocasión de celebrarse en Sevilla una novillada-concurso el 22 de agosto de 1909 para principiantes, en la cual se había de otorgar una medalla de plata al que mejor quedase. Enrique Barrios; desconocido para todos, toreó al astado que le correspondió magníficamente, ganándose el premio. Su nombre no volvió a figurar en corridas de importancia, dándonos la impresión de que volvió a su oficio anterior, acaso a saborear el galardón taurino logrado.

0 comentarios