HISTORIA DEL TORERO

VICENTE YESTERAS FERNÁNDEZ PACHECO

Publicado el 9 de abril de 2024
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Matador de toros y banderillero, nacido en Manzanares (Ciudad Real) el 25 de agosto de 1961, que comenzó a darse a conocer en una función promocional que tuvo lugar el 13 de julio de 1980 en Valencia, en la que resultó cogido al practicar la suerte suprema por un astado de la ganadería de Martínez Pedrés, por lo que la oreja ganada en buena lid le fue entregada en la enfermería del recinto. El siguiente 10 de agosto, en La Adrada, le conceden los máximos trofeos de una res de la vacada de Celestino Cuadri, en presencia de Teófilo González, El Sevillano, y Carlos Ávila. Es herido de consideración el 26 de abril de 1981 en San Martín de la Vega por un novillo de la divisa de Mariano García, cuando competía con Julio del Llano, y se presenta en la madrileña plaza de Las Ventas el posterior 21 de septiembre, para alternar con Fernando Galindo y Juan Mora en la lidia de cuatro ejemplares del hierro de Rocío de la Cámara, uno del de El Campillo y el restante del de Arturo Gallego, y alcanza el alto premio de cortar las dos orejas de su primer enemigo, con el apéndice de salie a hombros calle de Alcalá arriba.

Participó este año en veintinueve festejos, que se cifraron en treinta y cinco en 1982, entre los que caben ser destacados el del 25 de julio en su patria chica, donde le hicieron entrega, ante Curro Durán y Luis Miguel Campano, de las cuatro orejas de los astados que formaron su lote, ambos de la vacada de Antonio Arribas; el del 6 de septiembre en Villamayor de Santiago, cuando el publico solicita y obtiene un total de tres orejas del hierro de Sotillo Gutiérrez, delante de su compañero Carlos Ávila y del rejoneador Manuel Vidrié, y del día 13 del mismo mes en El Tiemplo, con cosecha de dos orejas y un rabo de un burel de la divisa de los hermanos Frías, lo que testificaron Luis Miguel Campano y Rafael Perea, El Boni. A fin de temporada le hicieron entrega del prestigioso trofeo de El Zapato de Oro destinado al triunfador de la serie novilleril que se celebra anualmente en Arnedo. Otro importante galardón pasa a su poder el 15 de mayo de 1983, ahora la Oreja de Oro que se puso en disputa en la plaza gala de Dax, tras competir con Román Lucero y Romero Flores en la lidia de un encierro de la vacada de Lora Sangrán. El 10 de julio de este 1983 toma la alternativa en Arenas de San pedro, localidad muy vinculada a él y a su familia, al cederle José Luis Palomar la muerte de un toro de la ganadería de La Guadamilla, al que cortaría un apéndice, al igual que lo hiciera bien poco después con el que cerró plaza. Intervino esta temporada en once festejos menores y cinco corridas de toros, las que no pasarían de cuatro en 1984, en cuyo 22 de julio haría el paseíllo en su ciudad natal entre Dámaso González y José Antonio Rodríguez, Campuzano, para enfrentarse a elementos de la divisa de Eugenio Frías y llevarse en el esportón los máximos trofeos de su segundo oponente.

Su confirmación de alternativa tiene fecha del 15 de agosto siguiente, actuando Luis Miguel Campano y Fermín Vioque de testigo y padrino, respectivamente, el primer toro que estoqueó en Las Ventas se llamó Hospedero, estaba herrado con el número 19, era negro, bragado y salpicado y pesó 552 kilos. Se corrieron cuatro toros del hierro del conde de Mayalde y dos del de Fernández Palacios y el nuevo doctor en Tauromaquia no tuvo especial ocasión de lucimiento en tan importante coyuntura. Quizá por ello en el transcurso de la campaña de 1985 únicamente intervino en un par de corridas, sin que ciñera la taleguilla bordada en 1986 en ninguna oportunidad. No tarda en ingresar en las filas de los banderilleros de toros e, inmediatamente, comienza a destacar en su nueva categoría. En tal sentido la temporada de 1987 está llena de actuaciones brillantes, por lo que cabe esperar que en fecha próxima figurará en alguna cuadrilla postinera. Le fue concedido el trofeo al mejor subalterno de la última feria de Salamanca donado por la Peña Taurina Cesterito de la citada capital charra. En la cuadrilla de Rafael Camino actúa en las temporadas siguientes, haciéndolo en 1992 y 1993 en la de Ortega Cano. Desde 1994 es parte de la del colombiano César Rincón. Con independencia de quién sea el jefe de la cuadrilla a la que pertenece, Vicente se ha convertido en uno de los mejores banderilleros del momento actual y es avalado constantemente por el aplauso del público en los cosos y los jurados de los diferentes trofeos que en las ferias premian las actuaciones más notables. En 1988 así lo reconocen los correspondientes a las ferias de Cáceres, Tafalla y Zaragoza, entre otras, y a los que suma en 1989 el de la Posada del Duende, que premia al mejor banderillero, tanto con las banderillas como bregando, de la feria de Granada.

La temporada siguiente, la de 1990, brilla aún más su arte y en San Isidro acapara nada menos que ocho trofeos, al menos esos tengo anotados, por su actuación en la feria. Entre ellos destacan los prestigiosos Mayte, Machaquito de la Casa de Córdoba en Madrid y Federación Nacional Taurina. Tudela y Tafalla se rinden a su forma de torear y también le premian, lo mismo que ocurre con Valdepeñas y Ávila. El equipo que hace posible la información taurina de Diario 16 le otorga el premio que lleva el nombre del periódico, primera vez que lo hace, al mejor banderillero de toda esta temporada. Es un digno remate a una campaña fuera de lo usual. Repite premios, menos, este año de 1991 en la Feria de San Isidro, también en Ávila y e conceden el del mejor par de banderillas en Colmenar Viejo, premio que le otorga la prestigiosa entidad Asociación Taurina Cultural Tierra de Toros. En 1992 vuelve a triunfar en Las Ventas y al trofeo Foxá y de la Federación Nacional Taurina añade el de Canal Plus de mejor peón de brega, que tiene además una importante dotación económica. También se reconoce su trabajo y antes en la Feria de Nuestra Señora de Begoña, en Gijón. Cuando acaba la temporada, el espacio taurino de Televisión Española, Tendido Cero, le concede el trofeo al mejor subalterno de la temporada. No se interrumpe su trayectoria en los años siguientes y Madrid, Salamanca, Murcia y Avila, por nombrar solamente algunas, reiteran sus premios a este excelente re rehiletero y peón de brega, que en otras ocasiones más ha sido distinguido como el mejor de la temporada. Cuando con capote o banderillas, meciendo sin molestar la embestidas, del toro y citándolo para parear, corriéndolos a una mano o sacando el par de abajo para clavar en lo alto, cortando oportuno el viaje del morlaco para salva al compañero o saliendo limpiamente después de prender los rehiletes, siempre lidia, siempre se entrega, siempre torea, siempre hace posible que el espectáculo sea completo, siempre dando importancia a todas las ases de la corrida, por eso siempre Vicente destaca. Lo que no pudo alcanzar vestido de oro lo ha conseguido ahora. Lo que no ha cambiado es que siempre ha sido torero Permaneció en la cuadrilla de César Rincón hasta el final de la campaña de 1996. Desde 1997 hasta el año 2001 toreó con Vicente Barrera, el año siguiente lo haría con Eugenio de Mora. Se colocó en el año 2003 con Manuel Caballero, con el que continuó un año más. En la Feria de San Isidro de ese año 2004, fue prendido espectacularmente mientras banderilleaba un toro de Samuel Flores, que le partió tres costillas. Miguel Abellán fue su jefe de filas las temporadas de 2005 y 2006. En 2007 torea con el novillero Sebastián Palomo. Es reconocido por todos, profesionales y aficionados, como un gran profesional.

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