HISTORIA DEL TORERO

SERGIO FRANCISCO DÓDDOLI VILLASEÑOR (Paco Dóddoli)

Publicado el 23 de agosto de 2022
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Matador de toros mexicano, de familia ganadera de reses bravas, que nació en Uruapan (Michoacán) el 5 de octubre de 1959. Comenzó a torear becerros a los once años, se hizo novillero a los quince y a los diecisiete se presentó, con escasa fortuna, en La Florecita, plaza situada en Ciudad Satélite. Volvió a sus estudios de Economía en la Universidad Autónoma de Guadalajara, encontrándose allí mucho ambiente taurino, lo que le devolvió a la novillería. No actuó como novillero en la Monumental Plaza México. Su alternativa está fechada el 15 de marzo de 1981 al cederle en la plaza de Morelia el padrino Curro Rivera, en protocolo testificado por Mariano Ramos y Manuel Ruiz, Arruza, la muerte de un astado de la vacada de Mariano Ramírez. No logra trofeos en tan señalada coyuntura, pero su  labor es ampliamente ovacionada. Corta, por el contrario, un total de tres oreja el 10 de octubre del mismo año en Ahuacatlán, de reses del hierro de San José Buenavista, en presencia del mencionado Arruza y de Miguel Espinosa, Armillita Chico. Vuelve a estar muy entonado el siguiente 20 de noviembre en Juquilipán con un encierro de Rodrigo Tapia y el citado Rivera y Guillermo Capetillo de compañeros de terna. Por cogida de Rafael Gil, Rafaelillo, el 13 de febrero de 1983, en Puerto Vallarta, por un cornúpeta de Dóddoli Hermanos, ha de estoquear tres, cortando las dos orejas del que hubiera correspondido en segundo lugar al espada herido. que el 7 de agosto de 1983 confirmó su alternativa en la capital de su país, en la Plaza México, de manos de Joaquín Bernadó, quien, en presencia de Silvano González, Gallito, le cedió la muerte del toro Ciervo de la divisa de Tequisquiapán. Un toro se le fue vivo al corral, y en el otro oyó un aviso, por lo que se fue muy decepcionado, aunque puso gran empeño en seguir adelante y tratar de borrar este fracaso. Un éxito rotundo se anota el posterior 10 de abril en San Cristóbal de Las Casas, al llevarse en el esportón un total de tres orejas y un rabo de los toros de la ganadería de Santacilia que le correspondieron, idénticos trofeos le fueron entregados el 22 de mayo del mismo año en la Salamanca azteca cuando alternó con Eloy Cavazos y el repetido Curro con toros de su divisa familiar. Participa en la feria taurina de aquella Guadalajara de octubre de 1985 y, tras estar solamente discreto con un toro del hierro de San Juan, regala el sobrero, de la vacada de El Junco, del que le concederían las dos orejas. En la siguiente corrida de dicho serial alterna con Manuel Ranfel, Nabuel Tirado y Javier Escobar, El Fraile, en la lidia de siete ejemplares de la divisa de San Marcos y uno de la de La Playa, cortando un apéndice de su primer enemigo y siendo cogido y corneado por su segundo que le hirió de alguna consideración al practicar la suerte suprema. En 1985 no logró superar la cifra de dieciséis corridas de toros. Algunas más, veintiséis, toreó en 1986, sobre todo después de que el empresario Curro Leal le diera una oportunidad en el coso de Morelia. Su triunfo allí y el de Guadalajara, a costa de una seria cornada, le metieron de nuevo en su carrera. Su importante éxito en la feria de Texcoco, el 16 de abril de 1987, coso en el que corta cuatro orejas y un rabo a dos ejemplares de don Javier Garfias, con Manolo Martínez y Jorge Gutiérrez de compañeros, le grajeó la posibilidad de hacer el paseíllo en la capital el 10 de mayo siguiente. Actúa con Manolo Martínez y el español Curro Durán, con toros de la divisa de La Paz. Dice la Revista ¡Toro! Sol y Fiesta: Paco Dóddoli fue la sorpresa. Se enfrentó a un primero de nombre Coronito, débil de remos y atropellado; no obstante lo cual, el michoacano mostró entrega y valentía arrancándole algunos naturales, aunque tuvo mala suerte con la espada. Al quinto de la tarde, Pacifista, de 500 kilos, toro bravo, de salida franca, con paciencia le hilvanó una apasionante faena. Palmo a palmo, pisándole los terrenos, le tejió lentamente con temple y señorío una veintena de naturales, por ahí, por donde se ve el toreo de verdad. Varios forzados de pecho, e intentos por el lado derecho, redondearon la excitante actuación en la cual el inesperado Dóddoli sufrió tres cogidas y recibió una gran ovación. Valentía, decisión, entrega y pasión remataron con una estocada certera ahí donde está señalado por la tradición. Dos orejas y el cariño del público fueron el premio por la valerosa actuación>>. El propio torero se da cuenta de la ahora como nunca siente placer al torear, porque puede hacerlo como siempre lo deseó, es decir, muy cerca, con temple y mando, y por encima de ello, con buen gusto. Está en el camino de convertirse en figura de su país. La temporada es triunfal para Francisco, que termina sumando un total de treinta y seis corridas de toros,  escalando a los primeros puestos del  escalafón mexicano. Desciende el número de actuaciones en 1988, año en que solo alcanza la cifra de veinticuatro corridas de toros, y las veintiocho de 1989 no son tampoco las que se esperaban después de su campaña de 1087. Este último año ha alternado los lugares poco importantes con otros de mayor trascendencia taurina, pero los triunfos, excepto los tres de Morelia, en  los que cada tarde ha cortado dos orejas a un toro, no se producen en los cosos que dan nombre. En la México torea el 30 de noviembre sin fortuna, ya que incluso recibe dos avisos en el primero de sus dos astados. Desciende hasta dieciséis el número de contratos en 1990. Tres son en el coso de Insurgentes, sin nada que destacar, y como en el anterior, sí que hay que destacar sus cuatro tardes en Morelia, que se saldan  con triunfos y una cogida en la primera de ellas, el 4 de febrero. De nuevo alcanza la cota próxima a la treintena de contratos en 1991, alternando en veintiocho corridas de toros con el mismo denominador común de plazas poco importantes, triunfos, aunque menos, en Morelia, y su actuación en la México. Se mantiene con veintiocho corridas en 1992, año en el que actúa en Ecuador y no hace el paseíllo en la capital de su nación. De su entrega no hay duda a sus actuaciones en Morelia solamente se puede añadir la oreja que corta el 6 de septiembre en Aguascalientes y la del 20 de diciembre en Guadalajara, aunque se le anuncia en San pedro Xalostoc, en la plaza Fermín Espinosa, en una <<extraordinaria en encerrona>> con cuatro toros de El Junco. A partir de 1993 parece declinar su trayectoria y solamente se viste de luces en diez ocasiones en ese año y trece en 1994. En 1995, hacia el mes de agosto, únicamente había hecho un total de ocho paseíllos. Permanece en activo y en el año 2000, temporada en la que suma cinco paseíllos, estoquea tres reses de La Misión en la Plaza México, donde su labor fue aplaudida con sus dos primeros oponentes. Las siguientes campañas torea en pocas ocasiones, sumando más paseíllos en las de 2004, 2005 y 2006, todos ellos en plazas mexicanas de menos relevancia.

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