HISTORIA DEL TORERO

MANUEL VÁZQUEZ GARCÉS

Publicado el 18 de febrero de 2022
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Hermano de Pepe Luis, nacido en Sevilla el 21 de agosto de 1930 y con reputación de gran torero desde que empezó la profesión, que justificó al presentarse en Madrid como novillero el 4 de junio de 1950, con reses de don Graciliano Pérez Tabernero y en unión de Juan de la Palma y Antonio Ordóñez.

Y a este triunfo superó el obtenido en dicha plaza el 11 del mismo mes, pues <<armó el escándalo>>, y todos vieron en él a una gran figura en cierne.

Pero las predicciones son siempre peligrosas –mucho más cuando de toreros se trata– y Manolo Vázquez no igualó a su referido hermano.

La alternativa la obtuvo en Sevilla el 6 de octubre de 1951, de manos de éste, con Antonio Bienvenida de testigo y toros de Domingo Ortega; la confirmó en Madrid al día siguiente con los mismos diestros, pero con toros de cuatro ganaderías, y el jugado en sexto lugar le produjo una cornada grave en la región glútea.

Practicó un toreo puro netamente sevillano; pero le faltó coraje y decisión para mantenerse en el puesto que pudo ocupar, y sus campañas pecaron de desiguales.

Retirado estaba hacía tiempo cuando se le ocurrió reaparecer en 1968. Pero con tan mala fortuna, que sufrió una cogida en Santa Cruz de Tenerife, no toreó más que cuatro corridas y, obrando cuerdamente, abandonó definitivamente la profesión después de actuar en Sevilla el día 28 de Septiembre.

Manolo Vázquez casó en Sevilla con Remedios Gago de la Cruz, hija de Remedios de la Cruz Guerra y del apoderado de toreros Andrés Gago Suárez, que le dio tres mujeres y un varón. Toreó de manera ininterrumpida hasta 1962, bien colocado en los carteles, pero sin lograr convertirse en figura del toreo. Retirado en 1963 y reaparecido al año siguiente, su trayectoria en ese momento distaba mucho de igualarse a la que había sido en su etapa de novillero. De nuevo abandonó los ruedos en 1968.

Permaneció retirado trece años, hasta que decidió reaparecer en 1981. A partir de ese momento comenzó a escribirse otra historia, sin duda mucho más gloriosa, en la carrera de Manolo Vázquez. El 19 de abril le dio en la Maestranza la alternativa a su sobrino Pepe Luis Vázquez (hijo de su hermano del mismo nombre) y el 18 de junio siguiente, festividad del Corpus, abrió la Puerta del Príncipe de Sevilla. Filiberto Mira ha recordado aquella corrida de la siguiente manera: “Estimulado Manolo por los muy artísticos quites que hicieron al cuarto toro Curro Romero y Rafael de Paula, se la jugó muy de verdad. En cinco minutos —suficientes— cuajó (tras muy apretadas chicuelinas después de su turno) una faena, tan sevillana como superclásica, que fue exaltación y resumen de cuanto el toreo atesora como representación plástica de belleza, enjundia y gracia”. En 1981, ante la afición de Sevilla (y después ante la de Madrid) se presentó un torero que aunaba a la perfección la sabiduría nacida de la veteranía con el toreo profundo y de clase que siempre le había caracterizado. Para las nuevas generaciones de aficionados, aquel toreo de frente que Manolo Vázquez había realizado en su juventud, y que ahora repetía aún con más temple y parsimonia, se reveló como una maravillosa y clásica novedad.

Se despidió de Madrid el 17 de septiembre de 1983, y de Sevilla el 12 de octubre siguiente, toreando mano a mano con Antonio Chenel Albadalejo Antoñete, otro veterano ilustre. La última tarde de su vida se saldó con el corte de cuatro orejas y la consiguiente salida por la Puerta del Príncipe.

En diciembre de 2002, el Consejo de Ministros le concedió la Medalla de Oro de las Bellas Artes.

Manolo Vázquez falleció el 14 de agosto de 2005, a las 18.30 horas, en su domicilio de Sevilla. Sus últimas palabras fueron: «Me voy con Sor Ángela de la Cruz a ver los toros». Dos religiosas de la Compañía de la Cruz amortajaron al diestro, con la túnica, negra y morada, de la Hermandad de San Bernardo, de la que Manolo Vázquez fue hermano mayor, y la medalla del Gran Poder.

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