HISTORIA DEL TORERO

MANUEL MEJÍA ÁVILA

Publicado el 18 de mayo de 2023
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Matador de toros que nació en la capital mexicana el 21 de mayo de 1965. Su primer vestido de luces lo ciñó en Ojo de Agua, el 15 de abril de 1973, alternando con Gilberto Ruiz Torres, José Felipe González y José Cajigal y becerros de Montecristo. A fines de marzo de 1978 actuó con una res de Rodrigo Taía en la localidad de Ciudad Hidalgo (México). Su primera novillada fue el 25 de mayo de 1980 en la plaza de Las Florecita, de México. Se dio prácticamente a conocer en un festejo celebrado el 1 de marzo de 1981 en la placita La Florecita de la Ciudad Satélite de la ciudad de México, de donde pararía al coso Monumental de la México en la temporada chico de ese mismo año. Se presentó como novillero en la Plaza México el 2 de agosto de 1981, alternando con Félix Briones (hijo) y Rafael Carmona. Los novillos fueron del hierro de Corlomé. Su máxima popularidad la alcanzaría en la temporada novilleril de 1982, muy especialmente en su ciudad natal, donde obtuvo relevantes triunfos en un interesantísimo momento en la historia taurina mexicana de los últimos lustros. En la quinta función novilleril en la citada gran cazuela de la México habría de dar una apoteósica vuelta al ruedo, pese a fallar reiteradamente a espada, por la alta calidad de una de sus faenas, la que pudo ser admirada por sus compañeros de terna Valente Arellano y Luis Fernando Sánchez.

Bien poco después, en el mismo coliseo, obtiene un resonante triunfo, el 28 de noviembre de ese 1982, al enfrentarse con astados de la ganadería de Venta del Refugio, cuando alternaba con el citado Arellano y Ernesto Belmont. Inmediatamente de sufrir una cogida en Pachuca, vuelve a la capital el posterior 12 de diciembre y continúan agradando sus maneras a sus paisanos en tal coyuntura, en la que estoqueó reses de la vacada de Julio Moreno junto a José Luis Tapia, Luis Fernando Sánchez y Ernesto Belmont. Se despide como novillero del capitalino ruedo de sus amores el 16 de enero de 1983 en un apasionante mano a mano con el repetido Belmont, y el éxito le serie en su tercer burel, del que le otorgarían las dos orejas y el rabo. Su alternativa tuvo lugar el inmediato día 22 en la ciudad de León (Guanajuato), en una corrida postinera en la que Eloy Cavazos le cedió la muerte de un toro de la divisa de San Martín llamado Pobretón, con Antonio Lomelín y Miguel Espinosa, Armillita Chico, de testigos del protocolo. El nuevo doctor en Tauromaquia no pierde la ocasión de llevarse una oreja de cada uno de los cornúpetas que formaron su lote. El siguiente 7 de abril, en Texcoco, el botín ascendería a cuatro orejas y un rabo de ejemplares del hierro de Manuel Martínez, lo que pudieron testificar Curro Leal y Guillermo Capetillo. La confirmación de alternativa en la capital de su nación se llevó a efecto el 27 de enero de 1985, actuando Antonio Chenel, Antoñete, y Eloy Cavazos como padrino y testigo, respectivamente, de la ceremonia. Se corrió un encierro de la ganadería de José Garfias, con un toro llamado Cantarero que llevaba el hierro de De Santiago; el neófito se limitó a cumplir con el trámite en forma tan solo discreta. El 16 de junio de 1985, en la localidad mexicana de San Juan del Río, alterna con Jorge Gutiérrez y Javier Bernardo en la lidia de astados de la divisa de José Murillo, con el positivo balance de desorejar a cada uno de sus enemigos. En 1986 torea treinta y cuatro corridas de toros en México. Durante bastantes temporadas se mantuvo en un tono discreto. Así toreó veintitrés corridas en 1987, veinticinco en 1988, veinticuatro en 1989, sin que sus éxitos se produzcan en plazas en las que estos tienen mayor resonancia. En 1990 torea muy poco, únicamente nueve corridas de toros, número que desciende a dos en 1991, cifra que se incrementa a siete en 1992 y a trece en 1993. Pero es precisamente este año el que le encumbraría. Fue el 7 de octubre, en una corrida nocturna celebrada en la Monumental Plaza México. Alternó con Manuel Capetillo y Germán Garza, con quienes hizo el paseíllo el rejoneador Octavio Sánchez. Los toros de lidia a pie fueron del hierro de don Javier Garfias. El de rejones, de la divisa de Cerro Viejo. Caramelo y Costurero fueron los dos de su lote. Alfredo Flórez en El Programa es muy escueto en la apreciación de la faena a Caramelo: <<Ha toreado muy bien con el capote en parones y verónicas, quita por chicuelinas y coloca tres estupendos pares de banderillas. Faena de maestro por ambas manos, estocada entera haciendo la suerte a ley y corta una oreja bien ganada>>. Pero la apoteosis vendría con Costurero, número 32, de 489 kilos. Bravo y muy bueno, dicen los que vieron su lidia. El mismo crítico dice: <<Manolo Mejía lo ha toreado por nota desde el capote y banderillas. Con la muleta da cátedra de bien torear. Vaya faenón de Manolo, cita a recibir y  resulta al encuentro y tarda en doblar y descabellando en varias ocasiones, perdiendo las orejas y el rabo, da tres vuelta al ruedo, una con el ganadero y sale a hombros de la plaza entre gritos de ¡torero!, ¡torero!>>. Este triunfo le supuso torear en 1994 cincuenta y tres corridas en su país, alcanzando el tercer puesto del escalafón, superado solamente por El Glison y Jorge Gutiérrez. Empezó el año toreando el día 1 de  enero en Mazatlán, donde corta dos orejas, y remata el mismo en Querétaro, con otras dos orejas en un mano a mano con Miguel Espinosa, Armillita. Entre ambas corridas muchos éxitos, muchas orejas y una enorme regularidad en su país. El 20 de marzo, con Guillermo Capetillo, David Silveti y Jorge Gutiérrez, corta dos orejas al cuarto, que como el resto lleva el hierro de Xajay, y en la Monumental Plaza México. Viaja a Europa y se presenta en Arlés (Francia) el 3 de abril, matando una corrida de don Eduardo Miura Fernández. Alternó con El Fundi y Domingo Valderrama en la tercera de su feria. Regresó a su país para continuar su temporada, y de nuevo vuelve a territorio europeo, para esta vez confirmar su alternativa en Madrid y presentarse en España. Fue el 3 de julio con una corrida de don José Escolar Gil. Es padrino de la ceremonia Jorge Manrique y completa el cartel Julio Norte. Tras la muerte de sus dos toros se silencia y se aplaude, respectivamente, su labor. Viste Manolo de tabaco y oro y el toro que le cede su padrino se llama Fanfarrón, está herrado con el número 47, es cárdeno bragado y meano y pesa 550 kilos. Otra vez regresa a su país para cumplir con compromisos adquiridos con anterioridad, pero en el mes de agosto torea en Tarragona, Béziers, Colliure y Saint-Gilles, terminando allí su corta temporada en Europa con seis corridas de toros, cuatro de ellas en Francia. En México continúan los éxitos y de nuevo en el coso de la capital, el 13 de noviembre, repite el triunfo. Esta vez alterna con Jorge Gutiérrez y Julio Aparicio, que ese día confirmó allí su alternativa española. Esta vez es con el astado que salta en quinto lugar, y de nuevo la divisa es la excelente de Xajay. El toro se llamó Miguelón y con él hizo una labor muy completa, tanto al torear de capote  con las banderillas. Luego, en el último tercio, realizó un faenón, dice Fernando Jiménez en El Programa, para continuar señalando que mostró <<una madurez propia de un maestro de la tauromaquia. La faena, entre gritos de ¡torero!, ¡torero!, la coronó con una gran estocada, premiándosele con las dos orejas del de Xajay. El 27 de noviembre indulta a Zalamero, de la vacada de Manolo Martínez. Quince días después cortó el rabo 104 en la historia de la México al toro Desvelado de la misma ganadería. Pero aún le quedaría el mayor de los triunfos de su carrera. Sería otra vez en  el coso de la calle de los Insurgentes, en el que alterna con David Silveti y Miguel Armillita, el 11 de diciembre, para estoquear seis ejemplares de Real de Saltillo. A su primero lo había toreado bien a la verónica. Con la muleta, faena de aliño para una estocada caída y trasera. Hubo silencio para el torero. Tampoco se puede destacar nada de su labor en el segundo. Los toros de Real de Saltillo no habían dado buen juego. A partir del tercero la corrida había ido a menos. En 1995 torea en su nación más que nadie, alcanzando la suma de sesenta y seis corridas, veintitrés más que Chilolo, segundo del escalafón. Sus ocho paseíllos en La México, con cinco orejas cortadas, tres de ellas en el mano a mono con Miguel Armillita del 20 de  agosto, son datos elocuentes del papel que representa en su nación como figura del torero. Con esa aureola de mandón del toreo azteca vuelve a la plaza de Las Ventas el 5 de junio de 1996 para estoquear un encierro de Celestino Cuadri junto a Luis Francisco Esplá y Víctor Mendes. Invitado por el diestro de Alicante a banderillear al primero de la tarde, Mejía es cogido y el festejo queda en un mano a mano. Lo que queda de siglo lo agota con un número muy reducido de actuaciones. No será hasta 2000 cuando vuelva a vestir de  luces con regularidad. Esa temporada actúa en 15 ocasiones; 25 en la de 2001  y en cifras similares se mantiene hasta 2005, cuando solo se anuncia en siete corridas de toros. Al año siguiente alcanza la veintena de paseíllos y corta la que es, hasta el momento, su última oreja en la Monumental de México, el 26 de febrero, a un toro de Javier Garfias.

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