HISTORIA DEL TORERO

Manuel García López (Maera)

Publicado el 11 de enero de 2022
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¿Quién hubiera dicho que aquel banderillero de elevada estatura, subalterno en la cuadrilla de Juan Belmonte, habría de remontarse como matador de toros a la primera fila? ¡Oh poder del valor, de tesón y de la voluntad! Largo, desgarbado y con todas las desventajas que un pergeño físico puede ofrecer, sabía, no obstante, llegar a los públicos en seguida, y tanto se estrechaba con los toros, tal valentía puso en la ejecución de las suertes, que no sólo resultaban éstas emocionantes en alto grado, sino que incluso le prestaban a él una gallardía y una arrogancia tan varoniles que le permitían rendir a los escépticos.

Se apretaba mucho con la capa; era un formidable banderillero; mordía a los toros, de puro valiente, al manejar la muleta, y, por último, hacía rodar frecuentemente a sus enemigos con grandes estocadas.
Nació en Sevilla el 9 de febrero de 1896, fue banderillero primeramente, según hemos dicho, y cuando se dedicó s matar novillos hizo su presentación en Madrid el 14 de marzo de 1920, con Carnicerito y Casielles y reses de Domecq. Los éxitos alcanzados en 1921 le hicieron tomar la alternativa, que Rafael el Gallo le concedió el 28 de agosto de tal año en el Puerto de Santa María, mediante cesión del toro Barquillero, de Gallardo González, y actuando de segundo espada el Carnicerito mencionado. El 15 de mayo de 1922 se la confirmó Fortuna en Madrid, con Chicuelo de testigo y toros de Esteban Hernández.
En dicho año 1922 toreó 49 corridas, de las 58 que tuvo contratadas; en 1923 despachó 64 –fue el que más toreó en aquel año–; en 1924 tomó parte en 56 y obtuvo en Madrid la oreja de oro en la corrida de la Asociación de la Prensa, y el 11 de diciembre del mismo año falleció en Sevilla, de una complicación pulmonar derivada de la gripe.

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