HISTORIA DEL TORERO

JUAN MANUEL SÁNCHEZ MORO (Manolo Sánchez)

Publicado el 13 de enero de 2024
Abel Murillo Adame logo

Matador de toros nacido en Valladolid el 10 de julio de 1971. Es hijo del espada de alternativa Manuel Sánchez Ferrero, de quien le viene la afición al mundo de los toros. Su Primera actuación en Público fue el 5 de junio de 1988, en una becerrada en la que también intervinieron Jesús Ojeda y Domingo Siro, El Mingo. Llega a torear veintiuna becerrada en 1988. En 1989, después de intervenir en catorce novilladas sin caballos, hace su presentación con los del castoreño el 19 de agosto, en Sigüenza (Guadalajara), con reses de Molero Hermanos y con Ramón Escudero y Enrique Ponce como compañeros de cartel. Con este festejo y otro en el que participa, el 29 de agosto, en Cuéllar (Segovia), termina su primera temporada en el escalafón de novilleros. En 1990 interviene en ocho novilladas con picadores, casi todas en localidades de su región, si exceptuamos su participación el 16 de septiembre en Cadalso de los Vidrios (Madrid). La temporada de 1991 es la de su lanzamiento, y logra sumar, apoderado por Manuel Morilla, cuarenta novilladas cuando finaliza la campaña, que comenzó el día de San José en Elche (Alicante) y finalizó en Madrid, el 20 de octubre. Después de torear en Medina de Rioseco, Cuéllar, Valladolid y Chiclana de la Frontera, se presenta en Madrid, el 20 de junio, vestido de grana y oro, para alternar con José Luis Peralta, que también debutaba en Las Ventas, y Joselito de Vega en la lidia de novillos de doña Caridad Cobaleda Galache. El primero de su lote se llamaba Cachanete, tenía el número 14 y era negro entrepelado y bragado de pinta. En tarde en la que se lidiaron reses de cuatro hierros diferentes, nadie se salva generalmente, pero sí lo hizo Manolo Sánchez, que supo comunicarse con el tendido. Tuvo destellos de buen torero en el tercero y ejecutó el toreo de capote por verónicas muy bien en el que cerró plaza. En la faena de muleta de este último novillo ejecutó unos perfectos naturales en una faena que pecó de larga, pero en la que se vieron muletazos de buen gusto. Repite, justamente, el siguiente 27, con José Antonio Muñoz y Paco Delgado y novillos de Peñajara, el primero de su lote, de nombre Pardal, y de doña Caridad Cobaleda Galache el que cerró plaza, de nombre Escudero. <<La tarde sin duda alguna –dice Luis García en ABC—fue para Manolo Sánchez, que si bien es cierto que torea espléndidamente con el capote, nueve también la franela con arte y profundidad.

Coge las embestidas por delante. Se trae los novillos muy toreados y cuando acierta con el temple, que a veces, todo hay que decirlo, le cuesta –cosa lógica, pues también es de los que llevan poco camino andado–, da gusto verle torear. En sus dos enemigos movió con guapeza el percal y la franela, y ni que decir tiene que pronto surgieron los olés. Si bien lanceó al tercero, mejor recibió al sexto. Y como digo, en ambos dejó clara constancia de que también sabe lo que se trae entre manos con la tela escarlata. Como mató con prontitud, a sus manos fueron una oreja de cada novillo y la triunfal salida por la puerta grande>>. El 27 de julio se presenta en Francia, concretamente en Beaucaire, con Manuel Caballero y Chamaco y novillos del señor marqués de Domecq, y corta dos orejas al ejemplar que cerró el festejo. Su temporada transcurre en general por plazas de menos importancia, pero está presente en las cuatro ferias importantes de novilladas: Villa del Prado, Arganda del Rey, Algemesí y Arnedo. El 22 de septiembre, vestido de azul turquesa y oro con remates negros, se presenta en Sevilla. Alterna con Manuel Díaz, El Cordobés, y Joaquín Díaz. Lidia un novillo, el primero, Metepatas de nombre, negro, con el número 33 en la piel, del hierro de Herederos de don Salvador Guardiola Domínguez. El segundo pertenece al otro hierro familiar que se anuncia a nombre de doña María Luisa Domínguez Pérez de Vargas. También actúa por vez primera en Zaragoza, el 5 de octubre, y en Valencia, el 8 siguiente, y despide, como he dicho más arriba, su temporada en Madrid, en un mano a mano con Óscar Higares y cortando una oreja al ejemplar de El Toril que le corresponde en segundo lugar. En el invierno viaja a América, y debuta en la plaza de Quito (Ecuador) vestido de verde gris y oro alternando con Luis de los reyes y Raúl Torres. El primer ejemplar que allí estoqueó se llamó Solitario, tenía herrado el número 200, era negro de pinta y perteneció a la divisa de San José del Quinto. El otro perteneció al hierro de Atocha.

La temporada de 1992 la comienza en Nimes, el 22 de febrero, coso en el que es herido leve en su segundo novillo, y se prolonga como novillero hasta el 20 de septiembre, fecha en la que se despide del escalafón en Talavera. Actúa esa tarde con Óscar Higares y Andrés Sánchez y lidia novillos portugueses de Herederos de don Alberto Cunhal Patricio. Ha hecho cuarenta y nueve paseíllos, seis de ellos en Francia, y ha ocupado el cuarto puesto, por número de novilladas, en la estadística de final de temporada, apoderado por Pablo Chopera. Ha pisado las plazas de Valencia, Barcelona, Madrid, con salida por la puerta grande, el 27 de mayo, durante la feriade San Isidro; Valladolid, Salamanca, Sevilla, Pamplona, Alicante y Almería, entre las más importantes, y llega muy preparado a una alternativa que tiene lugar en Valladolid el 22 de septiembre. La recibe de manos de su paisano Roberto Domínguez, quien, en presencia de Espartaco, le cede el toro Currito, marcado con el número 98, negro de capa y que dio en la báscula un peso de 485 kilos. Perteneció a la ganadería de don Joaquín Núñez del Cuvillo. Vestía el joven diestro para tal ocasión un terno azul turquesa de terciopelo bordado en oro. Se llevó las cuatro orejas de los dos ejemplares que le correspondieron. César Mata, el Mundo, dice: El toricantano Manolo Sánchez realizó en el último de la tarde el toro más sublime de este histórico festejo. Pasó de discípulo a  impartir el magisterio de la tauromaquia en breves segundos>>. Al día siguiente torea en Logroño y de nuevo repite en esta plaza el día 24. Un segundo compromiso en Valladolid el día 27 y un último festejo en Zafra (Badajoz), el 2 de octubre, ponen broche a su cortísima campaña de espada de alternativa en 1992, en la que se le ha visto con mucho oficio y suficiente preparado para emprender la siguiente, en la que deberá estar más seguro con la espada. La temporada de 1993 es para este torero lo que representa para todos la campaña puente entre el escalafón de novilleros y el de matadores de alternativa. Es una temporada de rodaje en la que salen a la luz menos triunfos de los que realmente obtiene por culpa de un deficiente uso de la espada. Comenzó la campaña en Valencia, el 18 de marzo, y su primer triunfo, oculto por fallar con la espada, llegó en la feria abrileña de Sevilla. Allí torea el 27 de abril, con Emilio Muñoz y Finito de Córdoba y dan cuenta de un encierro de Herederos de don Carlos Núñez. Era la cuarta corrida de la temporada. La quinta es en Madrid, el 12 de mayo, en la quinta de la feria de San Isidro, para confirmar su alternativa, vestido de azul pavo y oro, un precioso terno confeccionado en terciopelo. Es padrino de la ceremonia el alicantino José María, Manzanares y completa la terna el diestro Fernando Cepeda. El toro perteneció a la ganadería de los señores González-Sánchez Dalp, se llamaba Rabanero, estaba herrado con el número 83, era negro listón y bragado y dio en la báscula un peso de 538 kilos. Rabanero fue un toro con genio y sin fijeza, peligroso y difícil, y Manolo supo resolver con dignidad la papeleta, y escuchó muchas palmas cuando terminó con él. El sexto, Guitarra se llamaba, que llevaba el otro hierro familiar, el de Manolo González, fue un toro boyante, enrazado, como ahora se dice, y el vallisoletano se entregó en busca de un triunfo que lees necesario. Quizá se precipitó un poco y probablemente debió de sacar el toro un poco más afuera, pero toreó con toda la sinceridad de la que es capaz. Esta vez se la jugó con la espada y obtuvo la cruz de la moneda. Guitarra le empitonó e hizo carne. Mientras se le ovacionaba por su labor era conducido a la enfermería. El pronóstico es grave.

Un mes justo tarda en reaparecer. Lo hace en Sahagún (León), con Joselito y Emilio Silvera de compañeros, y se lleva tres orejas de los dos ejemplares de los señores Sayalero y Bandrés que le corresponden. Después hace el paseíllo en Bilbao, Barcelona, Badajoz, Soria y Segovia, antes de que finalice el mes de junio. En julio hace seis paseíllos, y está en las ferias de Burgos, Mont-de-Marsan y Santander. En agosto llegan dos de sus triunfos más importantes del año. El primero en Gijón, con reses de don Javier Pérez-Tabernero Sánchez, el día 12, con Litri y Enrique Ponce de compañeros, y sale en hombros después de cortar las dos orejas de su primero y una del segundo de su lote. Pocos días más tarde, el 16 de agosto, en Bayona, realiza una extraordinaria faena a un toro de El Torreón al que cortó una oreja. Alternó, en la última de la feria, con José María Manzanares y César Rincón. Participa antes de que finalice el mes de agosto en las ferias de Málaga, Bilbao, Almería, en la que hace dos paseíllos, San Sebastián de los Reyes y Alcalá de Henares. En septiembre torea catorce corridas de toros, y de ellas hay que destacar su actuación en Valladolid, el día 24, con Ortega Cano y Espartaco de compañeros, y mata un toro de don Joaquín Núñez del Cuvillo y otro de Núñez Benjumea, a los que respectivamente cortó dos orejas y el rabo, algo que no ocurría desde hacía ocho años, y dos orejas. Estuvo espléndido toda la tarde y de no haber caído baja la espada en el sexto seguramente habría cortado otro rabo más. Torea en Logroño al día siguiente, y al otro día, de nuevo en Valladolid, para terminar el día 11 de octubre, en la feria de Zaragoza. Ha toreado cuarenta y seis corridas de toros, seis de ellas en Francia, cuando llega el balance final de la temporada. En la Monumental Plaza México confirma la alternativa el 16 de enero, vestido de azul pavo y oro, con el toro Licenciado, número 56, cárdeno oscuro, listón, meano y cari fosco y con 519 kilos de peso, de manos de Manolo Arruza, en cartel que completa Adrián Flores. En su comentario El Resumen, que en el programa de la plaza hace Alfredo Flores, dice que estuvo discreto con este toro, que siendo bravo para el caballo, se quedó corto en sus embestidas, por lo que poco se pudo hacer. Con su segundo –continúa—estuvo algo mejor con capote y muleta, aunque toreando a distancia, y sólo dejó ver que tiene oficio terminado pronto. Regaló un séptimo de Cerro Viejo que tuvo recorrido y clase y, ahora sí, se le vio bien al torear a la verónica y en una media muy buena; realizó un quite de dos verónicas y otra media superior. Con la muleta inició haciéndose del toro y poco a poco se fue ajustando, hasta lograr torear con temple y arte por ambas manos; dejó ver que puede gustar a esta afición; terminó de pinchazo hondo y descabello para recibir ovación.

Repetimos que para los toreros españoles no es bueno bajarse del avión y meterse en la Plaza México, pues parece que no le dan la importancia necesaria>>. La temporada de 1994, dentro de la casa Chopera. Un año más, le da la oportunidad de actuar en buena parte de las plazas importantes y con carteles en los que participan otras figuras del toreo. Arranca su temporada en Valencia actuando en la feria de Fallas el 15 de marzo, y da una vuelta al ruedo con petición de oreja cuando dobla su segundo oponente. Tras sendas actuaciones en Pedrajas de San Esteban y Tudela de Duero, el 23 de abril, hace el Paseíllo en la decimotercera corrida de la feria sevillana, con Martín Pareja Obregón y Luis de Pauloba de compañeros, para matar dos toros del hierro de Alcurrucén, y es ovacionado en el segundo y muy aplaudido en el quinto, segundo de su lote. Un gran triunfo en Oviedo, el 14 de mayo, con toros de don Manuel San Román Valdés, a los que desoreja, y actuaciones discretas en Talavera de la Reina, Vic-Fezensac y Córdoba dan paso a la primera de sus dos actuaciones en la feria de San Isidro, el 27 de mayo, con Ortega Cano y César Rincón de compañeros. Los toros fueron del señor marqués de Domecq y al sexto le cortó una oreja por su valentía, incluso después de que le hiriera de pronóstico leve, y por las ganas de dejó entrever de ser alguien en este mundo de los toros. La segunda aparición en el albero madrileño es el 2 de junio. Esta ves con él hacen el paseíllo Dámaso González y Óscar Higares, en festejo en el que al final saltan al ruedo reses de cuatro hierros diferentes. A Manolo le corresponde uno de doña Carmen Ordóñez y otro de don Julio A. de la Puerta y Castro, y no puede matar ninguno del hierro titular de don Gabriel Rojas Fernández. Estuvo aseado con su primero, flojo como el segundo, aunque este se quedaba en las zapatillas y con él pudo confiarse menos. El público le juzgó en función del material que tuvo delante y silenció su actuación. Si hubieses que destacar solamente algunas de sus actuaciones, estas deberían ser las de las ferias de Huesca, Almería, Palencia y Valladolid, y de las cuatro, sobre todo, la de su ciudad natal. En Huesca hace el paseíllo el 13 de agosto, con Dámaso González y El Tato de compañeros para dar cuenta de una corrida de don Victorino Martín Andrés. Sus faenas son premiadas con dos orejas cuando dobla el primero y con una cuando lo hace el segundo de su lote, y salió en volandas del coso oscense. En Almería, el 26 de agosto, esta vez con dos toros de don Luis Algarra Polera, y con Joselito y Enrique Ponce, de nuevo se lleva tres orejas. Esta vez las dos se las corta al que cierra plaza, un bravo ejemplar al que se premia con la vuelta al anillo. Su primera corrida en el me de septiembre es en Palencia, en la primera de feria, con Juan Mora y Finito de Córdoba, y de nuevo abandona un coso en hombros tras cortar una oreja a cada Clairac que le corresponde en suerte.

En la feria de su ciudad actúa dos tardes. La primera, el 22 de septiembre para matar dos toros de don Ramón Sánchez y con Ortega Cano y Jorge Manrique de compañeros. Una oreja del segundo que estoquea y un silencio en el primero es el balance de la tarde. Repite al día siguiente, en un mano a mano con Espartaco, televisado en directo, y con toros del hierro jerezano de Torrestrella, a dos de los cuales, el quinto y el sexto, se los premias con la vuelta al ruedo. Cuando finaliza la corrida, considerada como conjunto, es de las que se dice que hacen afición. El titular de la crónica de Vicente Zabala de la Serna en ABC lo dice todo: <<Álvaro Domecq, Espartaco y Manolo Sánchez salieron a hombros por la puerta grande. El de Espartinas y Sánchez cortaron cinco orejas cada uno en mano a mano>>. Con su segunda participación en la feria de Logroño y su actuación, el 29 de septiembre, en la de otoño de Madrid finaliza su temporada. Treinta y seis corridas mató en 1995 este diestro vallisoletano, en una de sus peores campañas desde que se hizo matador de toros, lo que tendrá su lógica consecuencia cuando finalice la misma. Se quedó fuera en dos de las tres primeras ferias importantes del año, y actuó solamente en la de Castellón. No estuvo mal allí con dos difíciles guardiolas de doña María Luisa Domínguez Pérez de Vargas, incluso estuvo por encima de uno de ellos, pero eso no fue suficiente para encaminar la temporada. Salió en hombros en Girona, el 15 de abril, después de cortar una oreja a cada uno de los astados de doña María Auxilio Holgado que le correspondieron, pero el comienzo de la temporada para Sánchez está en Madrid, en San Isidro, donde sus apoderados le han organizado dos corridas, los días 29 y 30 de mayo, con toros del señor marqués de Domecq y Puerto de San Lorenzo, respectivamente. Pero en Madrid, ya se sabe, las posibilidades de matar las divisas elegidas son escasas. Únicamente la primera de las tardes, en segundo lugar, lidió un astado del hierro titular, de la primera de las ganaderías apuntadas, un ejemplar muy deslucido con el que poco pudo hacer. El resto fueron sobreros de El Sierro y Oliveira Irmãos y el conjunto de sus actuaciones no fue tan lucido como él deseaba. Con ese aval no tuvo fuerza para entrar en muchas ferias. Lo hizo en la de Granada y en la de Pamplona, y cuajó, el 20 de julio, una gran faena a un toro muy encastado de Hijos de don Palestino Cuadri Vides en la localidad francesa de Mont-de-Marsan. Había sido ovacionado en el primero y en este cortó una merecida oreja. Tampoco triunfó en Santander y no se anunció en la feria de San Jaime valenciana. Ya en el mes de agosto parece que la temporada se endereza un poco y en Huesca se muestra muy seguro con un lote de don Victorino Martín Andrés, la tarde del día 13. No tuvo suerte en Bilbao con los cavadas, pero sí en Almería, el 25 de agosto, donde cuajó una de sus mejores tardes, con un toro del señor marqués de Domecq y otro de Herederos de don José Cebada Gago, a los que envió al desolladero sin una de sus orejas y como recompensa fue sacado en hombros del coso.

Alternó esa tarde con Espartaco y Francisco Rivera Ordóñez. Parece que, como cada año, septiembre es el mes de sus mayores logros. Torea la cuarta parte del total de sus festejos en ese mes, concretamente nueve, aunque en una de ellas, la del día 10 en Valencia de San Juan, no mató ningún toro al suspenderse la corrida por lluvia en el primero de la tarde. En las otras ocho corta nueve orejas, con salidas en hombros de Palencia, con toros del señor marqués de Domecq, el día 5, y en Valladolid, el siguiente 22, donde mata uno de Zalduendo y otro de Jandilla, y corta la oreja del primero y envía al destazadero al segundo de ellos sin las dos. Destacable también fue su actuación frente ante segundo ejemplar del lote de Herederos de don Baltasar Ibán Valdés en Bayona el anterior día 2, y la faena al Peñajara con el que puso fin a su temporada, el 24 de septiembre, en Logroño. Hablé al comienzo del relato de esta temporada de una consecuencia lógica, que no fue otra que la ruptura de sus relaciones con la casa Chopera, sin los que comienza la campaña de 1996. Mata en 1995 treinta y seis corridas de toros, dos de ellas en Francia. En la campaña de 1999 torea en 19 ocasiones, diez menos que en el año 2000, en el que hace el paseíllo una treintena de ocasiones, dos de ellas en la Plaza México. En la temporada de 2001 corta una oreja en Las Ventas la tarde del 15 de agosto y torea en dos ocasiones en el coso de Barcelona, además de hacer el paseíllo en la plaza de toros de su ciudad, donde siempre se cuenta con él, y en plazas de menos categoría. 26 corridas de toros suma en 2002, y vuelve a estar presente en las plazas de Madrid, Valladolid y Barcelona, y más de diez en el año 2003, en el que torea en La Maestranza la tarde del 4 de mayo. La temporada de 2004 no es muy pródiga en contratos, ya que sólo actúa en siete ocasiones. Sin embargo, registra un importante triunfo el 5 de septiembre en su tierra natal, ya que corta tres orejas alternando con Curro Díaz y Antón Cortés. En la campaña de 2005, en la que hace el paseíllo en 13 ocasiones, vuelve a anunciarse en la Plaza México. Al año siguiente, en el que suma un total de 10 contratos, registra dos importantes triunfos en la plaza de Valladolid, el primero de ellos, con motivo de la feria de San Pedro Regalado, el 14 de mayo, y corta dos orejas a su último toro, y el segundo de ellos el 4 de septiembre, tras obtener el doble trofeo con su primer oponente de Atanasio Fernández. En el último astado que le tocó en suerte, dio una vuelta al ruedo.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

dos × 1 =