HISTORIA DEL TORERO

FRANCISCO JAVIER GALLEGOS SÁNCHEZ (Javier Vázquez)

Publicado el 27 de septiembre de 2022
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Matador de toros. Nacido este torero en Madrid, en el barrio de Chamberi, el 10 de diciembre de 1968. Ingresó en la Escuela de Tauromaquia de Madrid, donde recibe enseñanza, adquiriendo práctica al viajar en los espectáculos cómico-taurinos de El Chino Torero y El Bombero Torero, en los que alterna en la parte seria, tanto de espada como de sobresaliente, en la lidia de becerros. El 4 de abril recibe la alternativa en la plaza de Las Ventas, de Madrid, de manos de Dámaso González, quien, en presencia de Pepín Jiménez, le cede el toro Arbolario, marcado con el número 9, de 556 kilos, negrobragado y perteneciente a laganadería de don José Vázquez Fernández. Vistió de blanco y oro.

Madrid (España). La historia de Javier Vázquez es la historia de un torero que llevó por bandera la constancia y la superación. Tras torear su última corrida de toros en 2004 en la plaza de toros de Illescas (Toledo), fue profesor de la Escuela Taurina de la Fundación El Juli de Arganda del Rey. Actualmente vive en Valencia con su mujer, con la que se casó hace un año. Cuarenta paseíllos en la Monumental de Las Ventas a sus espaldas son los que hizo este madrileño a lo largo de su carrera como torero. Fue el 31 de mayo de 1993 cuando Javier Vázquez ascendió al cielo de Madrid. Abrió la Puerta Grande al cortar dos orejas y fue proclamado el triunfador de San Isidro del año 1993: ‘Fue un sueño que se hizo realidad. La faena fue de esas que la gente todavía recuerda. Viví sensaciones muy fuertes. Además, fue en un momento crítico en mi carrera. En aquella época tenía ambiente pero no terminaba de romper’.

Un año después a Javier Vázquez le tocó vivir el infierno de la gloria. El 3 de mayo de 1994 sufrió un grave percance en la localidad madrileña de Villanueva de Perales. Al entrar a matar una banderilla impactó en su ojo izquierdo y perdió la visión: ‘Me perjudicó pero estoy muy orgulloso de ello. Nunca he querido dar pena’. El diestro madrileño, en todo un ejemplo de superación, reapareció dos meses después en Segovia y salió en hombros: ‘Fui a Segovia y corté dos orejas. Luego estuve en Pamplona con una corrida de Guardiola y corté una oreja. Ese año toreé corridas durísimas, como la de Palha de Bilbao’. Javier Vázquez hace balance de sus números como torero: ‘Mi carrera ha estado en una élite. En España toreaba 30 tardes y en América tenía buen cartel, hacía unos 20 paseíllos. Por ejemplo, en Cali toreaba 3 o 4 tardes en la feria’. Explica que a medida que fueron pasando los años, la ilusión se fue diluyendo: ‘Me vi de estar anunciado tres tardes en Madrid a torear solo una. Fue con una corrida de Conde la Corte donde pegué el bajón. Sin ilusión no se puede estar en el toreo’. El diestro lo resume de la siguiente manera: ‘De estar en primera división pasé a jugar en campos de tierra’.

En julio de 2004 volvió a Las Ventas. Aquella tarde fue trascendental en el futuro de su carrera: ‘No hubo suerte y dije: no quiero torear más’. A pesar de ello, el madrileño tenía una corrida firmada en la localidad toledana de Illescas y cumplió con su compromiso. Esa fue la última tarde en la que Javier Vázquez se enfundó en oro. Ante la posibilidad de volver a los ruedos señala: ‘Nunca se sabe. He toreado algún festival y espero torear alguno más, siempre que haya ilusión por medio’. Tras colgar el traje de luces, Javier Vázquez fue profesor de la Escuela Taurina de la Fundación El Juli de Arganda del Rey. Asegura que fue una experiencia muy enriquecedora como torero: ‘Me gusta enseñar a los niños. Además, ellos te transmiten su ilusión y eso es muy gratificante’. Actualmente cambió su Madrid natal por la ciudad de Valencia‘He tenido un cambio en mi vida. Hace un año me casé y ahora vivo en Valencia’.

Francisco Javier Gallegos Sánchez, más conocido como Javier Vázquez debutó con picadores el 6 de septiembre de 1987 en El Álamo. Se presentó en Las Ventas el 11 de marzo de 1990 con un encierro de Marqués de Domecq, junto a Julio Atienza y El Andujano. En Madrid llegó a torear hasta en ocho ocasiones como novillero. Se enfundó el blanco y oro para la alternativa el 4 de abril de 1990. Se doctoró en Las Ventas con el toro ‘Arbolario‘ de José Vázquez y ejerciendo como padrino Dámaso Gonzalez y en labores de testigo Pepín Jiménez. Tres años después tocó el cielo de Madrid el 31 de mayo de 1993, saliendo en hombros por la Puerta Grande de Las Ventas y siendo el triunfador de San Isidro de esa misma temporada.  La cara de la moneda cambió el 3 de mayo de 1994 al sufrir un grave percance en Villanueva de Perales (Madrid). Entró a matar y una banderilla impactó en su ojo izquierdo, perdiendo la visión. El parte médico rezaba lo siguiente: ‘Traumatismo ocular izquierdo por banderilla. Presenta herida escrotal perforando hemorragia intercalar y hernia vitreo retiniana. Se procede de urgencia a la reparación quirúrgica de la hernia. En la actualidad se recupera del postoperatorio. Pronóstico ocular muy grave’. Javier Vázquez, en todo un ejemplo de superación, reapareció dos meses después en Segovia y salió en hombros. Ese mismo año toreó corridas duras en las principales ferias. Fue en 2004 cuando colgó el traje de luces. Tras su retirada de los ruedos, fue profesor en la Escuela Taurina de la Fundación El Juli en Arganda del Rey, junto a José María Plaza y Ángel Gómez Escorial. Actualmente vive en Valencia.

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