HISTORIA DEL TORERO

EDUARDO DÁVILA MIURA

Publicado el 14 de agosto de 2022
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Matador de toros nacido e Sevilla el 5 de marzo de 1974. Es nieto de don Eduardo Miura Fernández y sobrino del espada de alternativa y ganadero don Sancho Dávila, quien se ocupa de sus asuntos profesionales. El diario contacto con el ganado le anima en numerosísimas ocasiones a coger los trastos de torear en los tentaderos de la ganadería de la familia, pero siempre, como él mismo me ha contado, sin pensar en emprender algún día la carrera ahora elegida y que comparte con la universitaria que estudia en Sevilla. Todavía sin ánimo de continuar profesionalmente, torea un festival en Higuera de la Sierra (Huelva), el 23 de agosto de 1991, estoqueando allí su primer novillo. Lleva este el hierro de La Quinta y forma cartel con el rejoneador Javier Buendía y los matadores de toros Curro Romero, José Luis Parada, Tomás Campuzano, Pepe Luis Vázquez y Fernando Cepeda. Su actuación, espléndida, es premiada con las dos orejas. Continúa toreando festivales durante algún tiempo, pero no lo hace de luces sin picadores. La primera vez que se enfunda una traje de torear, un terno corinto y oro, es para hacer su presentación con los del castoreño, el 4 de junio de 1995, en el coso de la ciudad castellana de Toledo. Comparte cartel en este importante día de su carrera con Paco Cervantes y Antonio García. El Poli, lidiando novillos con la divisa de don Sancho Dávila. La actuación con el primero de la tarde, un colorado herrado con el número 7 y llamado Pelandrusco, es ovacionada, y en el que cierra el festejo se le otorga una merecida oreja.

Es el comienzo de una carrera en la que pone hasta once eslabones más antes de que finalice su primera temporada con los picadores. En su segunda novillada con los de aúpa, el 23 de julio, en Val de Santo Domingo, sale por vez primera en hombros vestido de luces tras desorejar a un astado de don Alejandro García. Y la tercera, en Hagetmau, es para presentarse en Francia y estoquear en público vestido de seda y oro, por vez primera, novillos con el hierro de la A con las dos asas. Alterna, el 31 de julio, vestido de vino y oro, con Álvaro de la Calle y Antonio Ferrera. Sus dos faenas fueron buenas, quizá mejor la del segundo, llena de temple, ligando los pases con la derecha, cargando la suerte y dibujando excelentes naturales. Muy metido en la faena, entendiendo muy bien a este novillo, remató su labor con tres pases ayudados por alto impecables. Esta vez estuvo algo mejor con la espada, pero, no obstante, el premio se redujo, por el mal uso de ella, a la vuelta al ruedo.

Torea en Vinaroz, en Alcalá de Júcar, con salida en hombros; en Arles, en la feria de Huesca, con triunfo ante su primer astado, de la divisa de doña María Auxilio Holgado, al que se arrastra sin las orejas, y en El Puerto de Santa María, donde también corta una oreja a un ejemplar de doña Rocío de la Cámara Ysern, todo ello en el mes de agosto. En septiembre lo hace en Alcudia de Guadix, en Azuqueca de Henares, en Soria y en la feria de Arnedo, donde da por finalizada su primera temporada con picadores. Reconoce Eduardo que ser torero no es fácil. También afirma: <<He notado que el público te mide con distinto rigor, aunque enarboles la bandera de los principiantes. Miura pesa mucho, pero ante las dificultades he sabido sobreponerme y he notado una respuesta favorable del público>>. En 1996 torea 35 novilladas que le preparan para una alternativa que tomaría el 10 de abril de 1997 en la Maestranza, de manos de Emilio Muñoz y en presencia de Víctor Puerto. El toro de la ceremonia se llamó Oficial y pertenecía al hierro de Jandilla. A su muerte, Dávila Miura dio una vuelta al ruedo. Meses más tarde se presenta ante el público francés en la plaza de Béziers.

Pocos días más tarde, el 3 de agosto, toreando en la Monumental barcelonesa, recibe una cornada. Finaliza la Campaña sumando una veintena de actuaciones y triunfando en su debut americano, que tuvo lugar en el mes de noviembre en el coso venezolano de Maracay. En 1998 torea por primera vez en plazas portuguesas, más concretamente en la de Moita do Ribatejo, el 15 de septiembre. En 1999 comienza la temporada con una lesión, producida mientras alternaba en un festival que se desarrolló en la localidad de Iscar. Como consecuencia, Dávila Miura sufrió la rotura del ligamento interno de la rodilla izquierda. Un mes más tarde se anuncia dos veces en los carteles de la Feria de Abril de Sevilla. En la primera comparecencia lo hace con la corrida de Manolo González, en la que logra dar una vuelta al ruedo. En su segunda tarde estoquea por primera vez reses del legendario hierro de su familia. Debido a la cogida que sufre Domingo Valderrama en su primero, tiene que hacer frente a tres astados y da una vuelta al ruedo en el último. Completaba el cartel Miguel Rodríguez. El 6 de junio confirma alternativa en Las ventas con la corrida de Astolfi, alternando junto a El Tato y Javier Vázquez, compromiso que salda cortando una oreja de su segundo oponente. Sin lugar a dudas, este hecho influenció en el desarrollo del resto de la temporada, ya que logra hacer el paseíllo en 53 ocasiones, dejando un buen sabor de boca en plazas como Santander, Mont-de-Marsan o Zaragoza. El 3 de octubre vuelve a pisar Las Ventas en la Feria de Otoño, pero su labor, en esta ocasión, no logró destacar. Comienza fuerte la temporada de 2000, en la que torea en Valencia y sale en hombros de Castellón. Sin embargo, el éxito más importante vendría poco después en la plaza de su tierra, donde corta dos orejas en la Feria de Abril en el transcurso de una corrida de Núñez del Cuvillo, en la que vuelve a tener que estoquear tres toros por cogida de Emilio Muñoz. Esa temporada está presente en plazas de la relevancia de Madrid, Pamplona, Bilbao o Zaragoza, pero en ninguna vuelve a repetir el éxito de Sevilla.

 Hace su debut en la limeña plaza de Acho en octubre, donde se anuncia dos tardes en las que no tuvo suerte. Finaliza el año 2000 habiendo hecho el paseíllo en 70 ocasiones y comienza el 2001 toreando en Cali, donde corta dos orejas la tarde del 5 de enero. En esta campaña sus tardes más relevantes tiene como escenario el coso de El Puerto de Santa María, donde corta dos orejas a su último oponente de la ganadería de Manolo González la tarde del 22 de julio. En el mes de agosto torea en Bilbao y resulta cogido por su primer toro el 19 de agosto. Sin embargo, reaparece pocos días después en Sanlúcar de Barrameda cortando las cuatro orejas a los dos toros de su lote. En esta ocasión, el número de festejos que suma roza la cuarentena. Abre la campaña de 2002 triunfando en la temprana feria de Valdemorillo, donde obtiene un balance de tres orejas, aunque la tarde más relevante de la temporada se produce en la Feria de Abril sevillana, en la segunda comparecencia del diestro, que es premiado con una oreja de cada toro de su lote, perteneciente a una buena corrida de Torrestrella. Manuel Caballero y Víctor Puerto, que le acompañaban, no tuvieron tanta suerte como el torero hispalense. Anunciado una tercera tarde, con la corrida de Martín Arranz, su labor con el sexto le valió una oreja. Torea la corrida de Santiago Domecq en la Feria de San Fermín, donde tiene que enfrentarse de nuevo a tres toros por cogida de Antonio Barrera, dando una vuelta al ruedo en su segundo.

En la Aste Nagusia bilbaína es cogido por el sexto de la tarde, de Torrestrella, el día 23 de agosto, y presenta una cornada de 25 centímetros. Sus compañeros de terna fueron El Juli y Miguel Abellán, que también resulta prendido en el primero de su lote. Esa temporada, en la que firma 47 festejos, destaca también en las plazas de El Puerto de Santa María y San Sebastián. Un año más tarde torea en una treintena de ocasiones, volviendo a cortar oreja en la Feria de Abril de Sevilla, Pamplona, Málaga y Bilbao, aunque el éxito más importante lo vuelve a obtener en la Maestranza, pero en la septembrina Feria de San Miguel, donde estoquea una corrida de Parladé junto a Ferrera y El Fandi la tarde del 29 de septiembre. Su labor con cada toro es premiada con un trofeo. En la temporada de 2004 torea un total de 36 festejos. El más destacado de todos tuvo como escenario la plaza de toros de Pamplona, de la que salió en hombros la tarde del 12 de julio tras desorejar a su último oponente de Jandilla. Ese año se anuncia en dos ocasiones en Las Ventas para la Feria de San Isidro, pero su labor en ambos festejos fue pitada por el exigente público madrileño.

Corta una oreja a un toro de Victoriano Martín en la plaza de San Sebastián, el 15 de agosto, y obtiene ese mismo resultado en cosos como los de El Puerto de Santa María, Málaga y Sevilla, durante la Feria de San Miguel También logró alcanzar un importante éxito en la plaza de Albacete el 10 de septiembre. Tras conseguir una oreja de cada uno de sus toros de José Luis Marca, abre la puerta grande del coso manchego. El mismo éxito se repite un año más tarde, pero en esta ocasión con toros de El Puerto de San Lorenzo y alternando junto a Abraham Barragán y Miguel Ángel Perera. Esa temporada torea en torno a la treintena de festejos. En agosto de 2006 anuncia su retirada de los ruedos, que tendría lugar el 12 de octubre en una de las plazas más importantes de su carrera: la de su Sevilla natal. Toreando junto a José María Manzanares y El Fandi, en el festejo número 25 de la campaña. Con el calor de sus paisanos, Dávila Miura hizo su último paseíllo para cortar una oreja de cada uno de los toros de Gerardo Ortega que le correspondieron en suerte. El público despidió entre ovaciones a este torero que se enfrentó a todo tipo de encastes y que, aunque nunca llegó a ocupar lo más alto del escalafón de matadores, si figuró en un estimable puesto dentro de él. Caracterizado por su honestidad en la plaza y su saber estar tanto dentro como fuera de los ruedos, siempre gozó del reconocimiento tanto de aficionados como de profesionales.

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