HISTORIA DEL TORERO

DARÍO PIEDRAHÍTA

Publicado el 13 de septiembre de 2023
Abel Murillo Adame logo

Matador de toros, nacido en Medellín (Colombia) el 27 de diciembre de 1942, miembro de destacada familia en los ambientes social y político, que se opuso a la afición taurina de este diestro que utilizó el nombre artístico de Pedro Domingo. Comenzó su andadura torera hacia 1963 y ya en 1965 intervino en diecisiete novilladas celebradas en su país a la vez que es nombrado presidente de la Unión de Toreros colombianos. Toma parte en una temporada novilleril celebrada en Bogotá en los meses de enero y febrero de 1966, de la que resulta triunfador, por lo que gana un premio donado por el diario bogotano El Espacio consistente en quinientos dólares y un pasaje para viajar a España, donde llega poco después. Años antes había sufrido la fractura del brazo izquierdo, lesión que fue tratada en Estados Unidos, donde Darío inició estudios universitarios. El 18 de julio de 1968 resultó herido de alguna consideración por una res de José Escobar en la plaza de Mérida y el siguiente día 29 en la de Motril un astado de José de la Cova le produjo diversas contusiones. Tras intervenir en ocho novilladas en tal temporada toma la alternativa en Cintruénigo (Navarra) el 8 de septiembre al cederle Gregorio Sánchez la muerte del toro Cachalote, negro zaino, número 44 con 425 kilos de peso en bruto, de la divisa de Manuel Navarro Sabido. Actuó como testigo de la ceremonia José Manuel Inchausti, Tinín, y el toricantano paseó el ruedo entre ovaciones en el reseñado cornúpeta y cortó una oreja del que cerró plaza. Aún toreó otras dos corridas el año de su doctorado; el 22 de septiembre en Fitero y el posterior día 29 en Torremolinos. Durante 1969 participó en siete corridas en nuestra patria, cifra que descendió a cuatro en la siguiente. En 1971 no toreó en España, pero sí en su país, tomando parte de la feria del Cristo de Monserrate de Bogotá en el mes de diciembre, donde sus compatriotas lo trataron con dureza. Vuelve a España en 1972 y aquí torea una única corrida, última de la quincena que sumó en nuestros cosos. Ni de novillero ni como matador de alternativa llegó a pisar el albero de la madrileña plaza de Las Ventas.

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