HISTORIA DEL TORERO

ANTONIO MONDÉJAR ORTUÑO

Publicado el 4 de junio de 2023
Abel Murillo Adame logo

Matador de toros nacido en Murcia el 10 de enero de 1966, cuyas andanzas comenzaron en 1981, primero como becerrista y más tarde integrado en la llamada parte seria del espectáculo cómico-taurino-musical Galas de Arte. Durante la siguiente temporada pasó a prestar sus servicios en la agrupación dirigida por Toronto y ya en 1983 inició su etapa como novillero, alcanzó triunfos notables, tanto en los festejos que toreó sin picadores como en los cuatro en que lo hizo en funciones con caballos. El 28 de agosto de ese año, en Gerona, cortaría las dos orejas de un  astado de la ganadería del marqués de Domecq, en presencia de su compañero Luis Miguel Zapico y del rejoneador Luis Miguel Echeverry. Se presentó con picadores el 12 de septiembre en Murcia, con Manolo Cascales y Carmen Murcia, para lidiar novillos de Hijos de don Bernardino Giménez Indarte. En 1984 participa en 17 novilladas con plazas montadas, y destacan entre sus éxitos la del 25 de marzo en Lorca (tres orejas de reses de la vacada de Bernardino Jiménez), la del 20 de mayo en Murcia (una oreja en cada novillos de la divisa de Frías que formaron su lote), la del 3 de julio en Arévalo (tres orejas de ejemplares del hierro de Sánchez-Arjona), la del 7 de septiembre nuevamente en Murcia dos apéndices de cada uno de los bureles de la vacada de Martín Pelayo que le correspondieron) y la del 30 del mismo mes en Arnedo (tres orejas y un rabo de astados de la divisa de Tulio e Isaías Vázquez). El infortunio le llegó el 8 de julio en la plaza de la Real Maestranza de Sevilla, cuando alternó con Manuel Ramos en la lidia de cuatro pupilos de la ganadería de Torrestrella, ante el becerrista Juan Pedro Galán ya que pese a mostrar muy buenas maneras fue herido en un muslo y en los testículos. Fueron 13 los contratos cumplidos en 1985, incluida la gran tarde conseguida el 6 de abril en Cartagena, donde le entregaron tres orejas de reses del hierro de Antonio Pérez-Tabernero, con Raúl Galindo y Domingo García, Dominguín, de testigos de la hazaña. Como novillero hizo su presentación en Madrid el 16 de marzo de 1986, con José Luis Bote y Juan Rivera de Compañeros. Los novillos que se lidiaron pertenecieron al hierro de don Francisco Segura. Entre las jornadas afortunadas de la campaña de ese año, en la que intervino en 16 corridas, destacaremos dos de ellas: la del 13 de abril en Cieza (cuatro orejas y un rabo de bureles de Martín Peñato) y la del 7 de septiembre en Guadalix de la Sierra (cuatro orejas de pupilos de Julio Aguirre, pese a recibir un puntazo en el costado derecho). Su presentación, lógicamente próxima, en el madrileño coliseo de Las Ventas es esperada con interés, y de ahí pudiera salir un nuevo nombre destacado del toreo. En fecha bien reciente, el 5 de septiembre de 1987, en la plaza de  Murcia, recibió la alternativa de manos de José Ortega Cano, quien, en presencia del testigo Manuel Cascales, le cedió la muerte del toro Faraón, número 23, de 560 kilos, de la divisa de Benítez Cubero. Si es cierto que no lució con este astado, no lo es menos que en el restante de su lote, del hierro de Fermín Bohórquez, se llevaría una oreja. La temporada de 1987 termina para este diestro murciano con la sola actuación del día de su alternativa. Es este uno de los toreros más injustamente tratados por la profesión. Después de una carrera de novillero plagada de triunfos, sufre la parada, clásica y hasta cierto punto lógica, de todas cuando pasan al escalafón superior, en el que, además de escasear los contratos por la falta de garantía que puedan ofrecer, hay que enfrentarse con compañeros más placeados.

Para este torero, su primera temporada se salda con tres festejos mayores, uno de ellos, el último, en su tierra natal y con toros de don Eduardo Miura Fernández, supone un triunfo al cortarle la oreja al primero de su lote y ser recompensado por ello con el premio de la Delegación del Gobierno a la faena más cálida de la feria de Murcia. Como premio, en 1989 se le anuncia el 10 de septiembre en la feria de su ciudad natal, con la corrida del señor Miura. Siempre he mantenido que triunfar con los toros de don Eduardo ha supuesto salir del pozo a muchos toreros, a cambio de pasar fatiguitas, pero han cambiado tanto las cosas que verán. Este torero le hace una faena de dos orejas a Latonero, premiado con la vuelta al ruedo, y dar la vuelta al anillo cuando dobla el segundo, y acaba con cuatro festejos en ese año, hasta cierto punto lógico por lo avanzado de la temporada, pero solo le sirve el triunfo para ajustar siete corridas en 1990. Mientras que saborea la miel del éxito, a un compañero suyo, Nimeño II, muy lejos de Murcia, en Arlés, otro toro del hierro de Zahariche le muestra la cara opuesta de la moneda. Ha toreado Antonio con Ruiz Miguel y Manili. Era la tercera de feria y Corrida de la Prensa. Esta admitió el triunfo sin discusión del torero. <<Su lidia con el capote –dice Vicente Sobrino en Diario 16—fue premonitoria: con las ideas clares, tranquilo y sabiendo lo que había que hacer en cada momento. Luego, con la muleta, Mondéjar fue cogiéndole poco a poco el ritmo al toro. Al principio algo desacoplado, pero muletazo a muletazo fue encontrando el sitio hasta encontrar una concordancia absoluta con el miura. Fue una faena de torero valiente sin estridencias y de excelentes manera>>. Como he dicho, en 1990 intervino en siete corridas incluida, ¡cómo no!, la de Miura en Murcia y la de su confirmación de alternativa en Madrid. Fue el 1 de julio y vistió de barquillo y oro. Se la confirmaría Luis Reina, en presencia de Pedro Lara, con un toro llamado Arquero, herrado con el número 7, colorado de pinta y de 503 kilos de peso. Perteneció al hierro salmantino de don Antonio Pérez de San Fernando. En día verdaderamente trascendental para su futuro no tuvo suerte. El lote, con su mansedumbre, se cargó el festejo entero y se llevó por delante las ilusiones del murciano, en tarde en la que estuvo muy digno. Repetiría el siguiente día 29, pero de nuevo las esperanzas de triunfo se diluyeron ante un toro muy parado de don Joaquín Barral Rodríguez y otro muy manso de don Román Sorando Herranz. En 1991, el número de Ajustes es parecido, ocho en total, cifra que se reduce a dos en 1992, año en el que corta una oreja a cada toro que estoquea. En 1993 alterna en 5 corridas de toros y en 9 en 1994, dos de ellas en Madrid, donde ya ha toreado suficientes veces sin obtener el éxito que le abra el camino de la ferias. En 1995 solamente sumó cuatro corridas de toros. Sigue toreando un escaso número de festejos, aunque las temporadas de 2001 y 2002 supera la decena de festejos. El 23 de enero de 2005 hace pública su retirada, tras haber intentado, sin éxito, superar una lesión en las vértebras cervicales que venía arrastrando desde 1990, cuando un toro de Miura le volteó en Murcia.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

dos × 1 =