HISTORIA DEL TORERO

ANTONIO MARISCAL

Publicado el 6 de abril de 2023
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Matador de toros. Fue alumno de la Escuela de Tauromaquia de Sevilla, y en el cual Matador de toros, y en el cual Pedro Romero puso más solicitud para sus adelantos. No figura su nombre ni en la lista enviada por Pedro Romero al conde de la Estrella ni en la oficial remitida por el intendente Arjona al secretario del Despacho d Hacienda, y otra de 1830. En la enviada por el propio Arjona en diciembre del siguiente año, figura un Antonio Rodríguez, que sospecho sea el diestro de que me ocupo, en cuyo caso sus apellidos serían Rodríguez Mariscal. Debió de ser mozo de excelentes condiciones, que prematuramente malogró la muerte. Pedro Romero, en las cartas en que informaba al conde de la Estrella de la marcha de la escuela, y que ha publicado don Natalio Rivas, le cita siempre con elogio. En carta fechada el 16 de febrero de 1831, dice: <<… el último que entró, llamado Mariscal, se va también adelantando, pues le di a matar un novillo el otro día, y le dio un pase, y tomando el novillo las tablas se cambió y le dio una estocada muy buena, de la que murió; no le he vuelto a dar otro por los pocos que hay>>. De faena semejante da cuenta en carta fechada el 18 de mayo  del mismo año: <<… el sábado 14, entre varias reses que hubo, entró un toro entrado en cinco años, muy bravo y muy gordo, saltó varias veces la barrera con mucha facilidad, lo banderillearon muy bien; se lo mandé matar al alumno llamado Mariscal; le dije lo que había que hacer con él, y, en efecto, el mozo se fue derecho al toro, lo pasó de muleta, se enderezó muy derecho a la muerte, le dio una estocada asombrosa por todo lo alto de los rubios, de la que murió, este mozo es de buena talla; hace lo que se le ordena, discurro ha de salir muy buena espada. Pues cuando entró en la Escuela no sabía una palabra y por momentos se va adelantando>>. Con fecha anterior, de 2 de febrero, informaba el gran rondeño: <<El alumno que dije a V.E. llamado Mariscal, no me desagrada, veremos más adelanté>>. Aún torea en la Escuela, aunque sin tanto éxito, según informa Jerónimo José Cándido. En 16 de octubre comunicaba el propio Romero secamente el fallecimiento de Mariscal en Granada, informe que ampliaba en 7 de diciembre con estas palabras: <<Debí decirle que la muerte de  Mariscal no fue acaecida en la plaza, pues murió de un dolor cólico que le dio en la casa donde estaba. Don Rafael de Guzmán salió bien matando los diez toros que hubo sin admitir compañero>>. Esto es cuanto sé de la brevísima carrera taurina de este discípulo de Romero. puso más solicitud para sus adelantos. No figura su nombre ni en la lista enviada por Pedro Romero al conde de la Estrella ni en la oficial remitida por el intendente Arjona al secretario del Despacho d Hacienda, y otra de 1830. En la enviada por el propio Arjona en diciembre del siguiente año, figura un Antonio Rodríguez, que sospecho sea el diestro de que me ocupo, en cuyo caso sus apellidos serían Rodríguez Mariscal. Debió de ser mozo de excelentes condiciones, que prematuramente malogró la muerte. Pedro Romero, en las cartas en que informaba al conde de la Estrella de la marcha de la escuela, y que ha publicado don Natalio Rivas, le cita siempre con elogio. En carta fechada el 16 de febrero de 1831, dice: <<… el último que entró, llamado Mariscal, se va también adelantando, pues le di a matar un novillo el otro día, y le dio un pase, y tomando el novillo las tablas se cambió y le dio una estocada muy buena, de la que murió; no le he vuelto a dar otro por los pocos que hay>>. De faena semejante da cuenta en carta fechada el 18 de mayo  del mismo año: <<… el sábado 14, entre varias reses que hubo, entró un toro entrado en cinco años, muy bravo y muy gordo, saltó varias veces la barrera con mucha facilidad, lo banderillearon muy bien; se lo mandé matar al alumno llamado Mariscal; le dije lo que había que hacer con él, y, en efecto, el mozo se fue derecho al toro, lo pasó de muleta, se enderezó muy derecho a la muerte, le dio una estocada asombrosa por todo lo alto de los rubios, de la que murió, este mozo es de buena talla; hace lo que se le ordena, discurro ha de salir muy buena espada. Pues cuando entró en Escuela no sabía una palabra y por momentos se va adelantando>>. Con fecha anterior, de 2 de febrero, informaba el gran rondeño: <<El alumno que dije a V.E. llamado Mariscal, no me desagrada, veremos más adelanté>>. Aún torea en la Escuela, aunque sin tanto éxito, según informa Jerónimo José Cándido. En 16 de octubre comunicaba el propio Romero secamente el fallecimiento de Mariscal en Granada, informe que ampliaba en 7 de diciembre con estas palabras: <<Debí decirle que la muerte de  Mariscal no fue acaecida en la plaza, pues murió de un dolor cólico que le dio en la casa donde estaba. Don Rafael de Guzmán salió bien matando los diez toros que hubo sin admitir compañero>>. Esto es cuanto sé de la brevísima carrera taurina de este discípulo de Romero.

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