HISTORIA DEL TORERO

Antonio García Bustamante (Maravilla)

Publicado el 26 de enero de 2022
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Éste fue el reverso de la medalla del anterior.

Le apodaron Maravilla por haber nacido –el 13 de enero de 1911– en el madrileño barrio de Maravillas, y poco menos que como maravilla del toreo le conceptuaron algunos al apreciar sus posibilidades artísticas cuando era novillero.

Empezó la profesión como becerrista y toreó por vez primera en Madrid en una becerrada gremial celebrada en 1925; como matador de novillos no se presentó en la misma plaza (con Ricardo González y Paco Cester y reses de don Mariano Bautista) hasta el 14 de mayo de 1931; cerca de cincuenta funciones toreó en tal año y muchos eran a vaticinarle un brillante porvenir, porque su toreo era de superior calidad; el 7 de agosto de 1932 tomó la alternativa en Santander, de manos de Marcial Lalanda, quien, en presencia de Manolo Bienvenida y Jesús Solórzano, le cedió el toro Hortelano, de don Antonio Pérez; en la corrida de Beneficencia celebrada en Madrid el 27 de abril de 1933 (Villalta, Manolo Bienvenida, Domingo Ortega y él con toros de Bernardo Escudero y de Tovar), le confirmó el doctorado el primero de dicho diestros; 25 corridas toreó en dicha temporada, 17 en la siguiente, 15 en la inmediata posterior… No prosigamos. Maravilla se quedó en el camino. Tuvo sobradas condiciones para descollar, y por eso fue más sensible que se apagara en él las luminarias del triunfo.

que ésta no alumbraran su camino acaso contribuyeran las cogidas que sufrió en Madrid, Bilbao, Valencia, Salamanca, Bayona y Caracas. El caso es que en el año 1940 no tomó parte más que en dos corridas y que desapareció de los ruedos sin que nadie se diera cuenta.

Fue sensible que un diestro de sus condiciones se malograra; pero esto mismo ha ocurrido con muchos.

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