HISTORIA DEL TORERO

Antonio García Bustamante (Maravilla)

Publicado el 26 de enero de 2022
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Matador de toros. Nacido en Madrid, en su barrio de Maravillas –a lo que debe su apodo–, el 13 de enero de 1911. Estudió bien la primera enseñanza, y estuvo brevísimo tiempo empleado en la oficina de una de las dependencias de la Audiencia de Madrid. Pero, como puede decirse que nació su vacación Taurina con él, muy pronto y niño aún, abandonó aquella diciplina y se entregó de lleno a tratar de ver realizadas sus ilusiones. Empieza a poco a practicar el toreo siempre que tiene oportunidad para ello, y el 6 de julio de 1925 torea una becerrada en Madrid, unido a José Fernández (Pepito Fernández se le llamaba entonces), con quien formó una cuadrilla de niños madrileños, que torearon bastante en el poco tiempo que duró, pues se vieron obligados a disolverla porque la autoridad prohibió su actuación por su poca edad.

Maravilla, ante la imposibilidad de torear en España, toreó muchas becerradas en Francia, y vistió por primea vez de torero en Bayona en la temporada de 1926. En la de 1927, ya capacitado por la edad, vuelve a formar pareja con Pepito Fernández, y torea en España 21 becerradas. En todas ellas Maravilla goza de la simpatía popular y de éxitos entusiastas. En 1928 torea becerradas y algunas novilladas con caballos. En todas asienta su forma y crédito. En 1929, con 20 novilladas; en 1930, con 26, y 1931, con 41, es el novillero de más cartel y el que más torea: los triunfos se cuentan por corridas. En  1932, después de torear 17 novilladas, toma la alternativa, que la afición y la crítica juzgan oportuna y merecida. Quiso Maravilla despedirse como novillero del público matando él  solo seis novillos. No pudo hacerlo por no entenderse con la empresa.

Publicó una carta haciendo constar su sentimiento por ello, y mató en Dax (Francia) los seis novillos que quería matar en Madrid. Fue un gran éxito, redondo, completo. La solemnidad de la alternativa tuvo lugar en Santander la tarde del 7 de agosto de esta temporada de 1932. Fue su padrino Manuel Lalanda. Con ellos alternaron Jesús Solórzano y Manuel Mejías, Bienvenida. Los toros, de las ganaderías salmantinas de don Antonio Pérez, de San Fernando, y de Angoso hermanos, de Villoria de Buenamadre. El de la alternativa, de don Antonio Pérez, se llamó Hortelano, fue de pelo negro y estuvo marcado con el número 83. Lo toreó con el capote y con la muleta y lo mató de manera tan admirable, que se le concedieron las dos orejas y el rabo. Y fue ovacionado en el último, de Angoso, que reunía difíciles y muy peligrosas condiciones.

Brillantísima fue su última temporada de novillero, pero aún lo fue más esta su primera de matador de toros. Después de Santander, y muy superadas, Las plazas de San Sebastián y Salamanca fueron testigos de sus triunfos, en que las clamorosas ovaciones de los públicos. Con sus correspondientes premios de orejas y rabos, corrieron parejas con los exaltados elogios de la crítica. Poco menos satisfactorias, y algunas tanto, fueron para Maravilla las diez corridas de toros en  que actuó después de la alternativa. Confirma esta en Madrid el 27 de abril de 1933. En esta corrida, que era la de Beneficencia, y en la que torearon Nicanor Villalta –que fue el padrino–, Manuel Mejías Jiménez, Bienvenida, Domingo Ortega y Maravilla, y en que los toros fueron de don Bernardo Escudero (antes de don José Bueno y del marqués de Albaserrada), Maravilla rayó a gran altura en el toro de la solemnidad, de lo que dijo el ecuánime crítico Don Quijote en La Fiesta Brava: <<Maravilla había esculpido en el toro de la alternativa tres naturales y el de pecho, magníficos, y varios con la derecha muy adornados, muy toreros: en fin, una faena preciosa, aunque el toro estaba gazapón. En la factura, soltura y elegancia de tales muletazos confirmó el recuerdo que guardábamos  de su toreo finísimo, de la mejor calidad>>. Lo mató muy bien, y se le ovacionó fuertemente y dio la vuelta al ruedo. El cuarto toro, del duque de Tovar, que sustituía al correspondiente de Escudero, cogió a Maravilla cuando le pasaba de muleta, infiriéndole <<una cornada grave en la cara antero interna, tercio medio del muslo derecho, que interesa la piel, aponeurosis y músculo basto interno>>.

Este mismo toro había herido <<menos grave>> a Ortega, y el tercero había producido a Bienvenida una herida gravísima. Por ello Villalta hubo de matar siete toros. Así fue de accidentada la corrida de la confirmación de la alternativa de Maravilla. Este mismo año, en la corrida llamada de las Misses, el 25 de mayo, alternando con Villalta y Luis Gómez, El Estudiante, en la muerte de seis toros de doña Juliana Calvo (antes don José Bueno y marqués de Albaserrada), tuvo tan feliz éxito que cortó las orejas y rabos de sus dos toros, con las estrepitosas ovaciones consiguientes. Cerca de este tono anduvo en las 25 corridas que mató Marcha a América al terminar la temporada, y su presentación en Caracas es un triunfo semejante a la corrida de Madrid que hemos citado.

Durante esta temporada americana 1933-1934 torea mucho y goza de todos los beneficios consiguientes a su buen crédito. Regresa a España, y actúa en el 1934 en 17 corridas. No tiene esta temporada la brillantez de la anteriores. La afición está convencida de su valer. <<Es un torero excelente –dice Uno al Sesgo al juzgarle en esta temporada–, que todo lo hace y lo hace muy bien; pero no siempre lo practica. Y eso es imperdonable en muchacho que reúne sobradas condiciones para descollar en su profesión>>. Al terminar la temporada en nuestra patria marcha a México. Allí gustó mucho y triunfó plenamente. En esta temporada mexicana de 1934-1935, como en la anterior en las otras repúblicas americanas, cosecho gloria y dinero. Aunque solo torea 15 corridas en la temporada española de 1935, es para él mucho mejor que la anterior, en su fase artística. En esta situación queda cuando damos por terminados estos apuntes y estadísticas biográficos.

Archivo: Hermanos Dupouy Gómez

Maravilla, además de la cogida que hemos detallado ha tenido otras de importancia, entre ellas la ocasionada por un toro de Pablo Romero en la primera corrida –20 de agosto—de la importante feria de Bilbao el año 1933, y otras en las plazas de Bayona (Francia), Valencia y Salamanca. El 17 de agosto de 1930, en Chinchón (Madrid), al encerrarlo se escapó un toro de los destinados a la corrida de aquella tarde, de la que era Maravilla uno de los matadores. Recorrió el cornúpeto diferentes calles de la población, causando el pánico y, lo que es peor, produciendo víctimas, sin gravedad, afortunadamente. Maravilla, al saberlo, requirió un estoque y una muleta, y yendo a su encuentro logró, tras unos cuantos pases, matarlo de una estocada en lo alto del morrillo. Fue aclamado por el pueblo entero, pues que indudablemente evitó una desgracia, y felicitado por el vecindario y el ayuntamiento. Se pidió por este y por una comisión de vecinos al ministro de la Gobernación que se le otorgara la Cruz de Beneficencia. Se instruyó el correspondiente sumario, y le fue concedida, pero no llegó a firmarse el decreto, porque en los días en que debió hacerse cayó el Gobierno presidido por el general don Miguel Primo de Rivera, que fue el concesionario. Ya quedan indicadas las buenas cualidades del toreo de Maravilla: es de excelente calidad y de extenso repertorio, tiene además en su abono un gran conocimiento de las condiciones del toro, al que, por esto, le da la lidia debida: para él no tiene secretos el toreo. Para triunfar plenamente solo necesita el celo, el afán constantes para luchar sin descanso para conseguirlo. Su carácter, su idiosincrasia, no se adaptan a esa pelea, y muchas veces su ánimo en la plaza se aflige en el momento, ocasión y sitio en que era de oportunidad ganar la batalla, y pierde en una tarde lo que ganó en una temporada, sin que por ello nadie deje de admirar sus cualidades ni sus méritos.

Interviene en un reducido número de funciones durante las temporadas de 1936 a 1940. En Caracas, toreando durante la temporada de 1940´1941, un toro de Mondoñedo le infiere una cornada, de resultas de la cual queda en medianas condiciones para el ejercicio de la profesión. Durante los años 1941 y 1942 su actividad en los ruedos se redujo a un par de funciones cada uno. Tres funciones torea en 1943 y cuatro el siguiente, entre ellas el día 9 de abril en Madrid, en cuya ocasión resultó lesionado y estoqueó solo un toro. Creo que cesa aquí la actividad taurina de este diestro. Después de retirado este espada, que había ocupado un lugar destacado en la denominada edad del toreo, continuó vinculado al mundo de los toros como empresario, ya que lo fue de la madrileña plaza de toros de Carabanchel, y con posterioridad de la de San Sebastián de los Reyes En lo privado es un muchacho bueno, cariñoso, decidor y alegre, gracioso sin chocarrerías, correcto, buen amigo de los suyos, que conservaba siempre las antiguas amistades, sencillo y mu aficionado al campo y a las faenas de la ganadería, a las que concurre el mayor tiempo posible. Falleció en Fuengirola (Málaga), el 11 de junio de 1988, a los setenta y siete años de edad.

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