HISTORIA DEL TORERO

Antonio Carmona (El Gordito)

Publicado el 21 de diciembre de 2021
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Figura notabilísima en su época fue este diestro sevillano, nacido el 19 de abril del año 1838; hermano de los Panaderos, la desenvoltura que demostró en las pruebas a que éstos le sometieron hizo que José lo incorporara a su cuadrilla y lo presentara en Madrid como banderillero en el año 1857; una larga temporada que permaneció en Lisboa, le permitió fijarse en los quiebros a cuerpo limpio que daban los toreros portugueses; en él la idea de practicar tales quiebros con las banderillas (Suerte que, aunque no era original, pues ya se practicaba en el siglo XVIII, pareció de nueva creación por ser desconocida de los aficionados de entonces), y al ejecutarlos por primera vez en Sevilla en el mes de abril de 1858, produjo un entusiasmo delirante.

Su popularidad a partir de entonces fue inmensa; lo buscaban de todas partes; lo anunciaban en los carteles con letras más grandes que a los matadores; cobraba por su trabajo más dinero que los espadas con quienes toreaba, y al contratarle exigía a las Empresas el ajuste de sus hermanos José y Manuel como estoqueadores.

El primero de éstos le dio la alternativa en Córdoba el 8 de junio de 1862, doctorado que le confirmó Cúchares en Madrid el 5 de abril de 1863 al cederle el toro Corzo, colorado, de doña Gala Ortiz; como segundo espada en esta corrida figuró el Tato; desde antes de celebrarse la misma susurraban que el Gordito buscaría en ella pendencia a Antonio Sánchez –diez años más antiguo que él como matador de toros–y, en efecto, actuó de quimerista desde aquella tarde, empezando allí una rivalidad en la que los respectivos partidarios pusieron la pasión y el fuego de las almas, pero con exabruptos y violencia.

Ahora bien: todos los historiadores convienen en que el Gordito cometió una gran torpeza provocando de manera bien ostensible en Madrid la rivalidad con el Tato, diestro que disfrutaba de una corriente avasalladora de simpatías, y prueba de ello es que fue Carmona arrojado de dicho coso taurino en los años 1868, 1875, 1877 y 1884.

Su fuerza partidista estuvo en Andalucía, y tarde hubo, como la del 25 de julio de 1868, en Cádiz, en que, alternando con el Tato, le echaron al ruedo hasta poesías, pero no sin que reaccionaran los partidarios de Antonio Sánchez, con cuyo motivo se registraron incluso colisiones, que no pudo evitar la fuerza pública.

Tuvo el Gordito un conocimiento grande de las reses, se adornaba mucho con el capote, las banderillas y la muleta, hasta el extremo de pecar su toreo de excesivamente barroco; pero cuando le salía un toro a su gusto –cosa que ocurría de higos a brevas–, nadie le superaba manejando clásicamente el rojo engaño. Su punto vulnerable fue el manejo de la espada. Que como torero era superior al Tato, no ofrece discusión, y nadie puede negarle el título de <<maestro>>.

Sus últimas corridas las toreó, el año 1889, en las plazas de Barcelona, Málaga, Puerto de Santa María y Sevilla.

Se retiró rico, y su vida ordenada y la templanza de sus costumbres prolongaron su existencia hasta el 30 de agosto del año 1920.

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