HISTORIA DEL TORERO

ÁNGEL TERUEL PEÑALVER

Publicado el 17 de febrero de 2024
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Matador de toros nacido en el madrileño y torero barrio de Embajadores el 20 de febrero de 1950, hermano del que fuera espada de alternativa José Luis, El Pepe. Emprende y termina estudios del bachillerato elemental y ciñe su primera taleguilla bordada el 19 de mayo de 1966 para estoquear una novillete de Agapito Blanco en una de las denominadas corridas de la oportunidad que se celebraban en la plaza de Vistalegre, de Madrid, donde fue repetido en varias ocasiones. Torea una veintena de funciones económicas, y ya el 22 de enero de 1967 toma parte en una corrida picada que tiene por marco el coso de Fuengirola (Málaga), donde despacha ganado de Núñez Guerra en unión de Miguel Márquez y Jacobo Belmonte.

Su actividad como matador de novillos es por demás limitada, ya que no pasan de dieciocho las corridas en las que participa, incluida la del 15 de mayo en el coliseo de Vistalegre antes mencionado, en el que actuó como único espada con cuatro reses de Manuel Francisco Garzón, una de Francisco Galache y otra de Antonio Pérez de San Fernando, a las que cortó un total de seis orejas, con la natural consecuencia de salir a hombros de la plaza. El 30 de junio de ese mismo año de 1967 toma la alternativa en Burgos al cederle Santiago Martín, El Viti, ante el testigo Pedrín Benjumea, la muerte del toro Cazuela, negro zaino, número 94, con 487 kilos de peso en vivo, de la vacada de Agustina López Flores. Se trataba de una corrida concurso de ganadería y el novel doctor cortó una oreja de la reseñada res y las dos y el rabo de la que serró el festejo, del hierro de Amelia Pérez-Tabernero. Todavía tiene tiempo de intervenir en otras cuarenta corridas de toros tal año, cifra que ascendió a setenta y cuatro en 1968, en la que se anotó triunfos espectaculares, como el logrado en Burgos el 29 de septiembre, en el que dio cuente de siete astados de la divisa de Atanasio Fernández, con el sobresaliente, resultado de cortar un total de ocho orejas y un rabo.

No se interrumpe la serie de éxitos cuando marcha seguidamente a América. Torea lucidamente en Lima los días 10, 17 y 24 de noviembre y en enero de 1969 lo hizo en San Cristóbal (Venezuela), donde en la segunda corrida de feria le concederían cuatro orejas. El 12 de mayo de 1969 se presenta en el madrileño coliseo de Las Ventas para confirmar su alternativa. Actuó de padrino de la ceremonia el citado El Viti, testificó el protocolo José Fuentes y el astado que abrió plaza se llamaba Yegüero, negro bragado de pelo, con el número 4 marcado a fuego y un peso en vivo de 501 kilos. Pertenecía a la ganadería de Atanasio Fernández y fue desorejado por el confirmado, quien cortó las dos orejas de su segundo enemigo con clamorosa salida a hombros por la puerta grande.

Toreó en España setenta y siete corridas antes de marchar nuevamente a Hispanoamérica, donde no se interrumpieron los resultados positivos, siéndole adjudicado el prestigioso trofeo del Escapulario de Oro del Señor de los Milagros como triunfador máximo de la feria peruana de Lima. En 1970 cumplimenta en nuestros ruedos cuarenta y ocho contratos, siendo destacable el hecho de que el 14 de junio, en el de Vistalegre madrileño, estoqueara ocho toros del hierro de Samuel Hermanos cortando un total de cuatro orejas. Poco más tarde, el 11 de julio, es herido en la rodilla izquierda por una vaquilla con la que se entrenaba en una finca ganadera. Emprende una vez más la aventura americana y, por segunda vez consecutiva, se le entrega el Escapulario de Oro como triunfador del serial de corridas de la limeña plaza de Acho.

El 9 de enero de 1971 sufre un descalabro en Manizales (Colombia) al serle echado al corral –tras sonar los avisos preceptivos– un cornúpeta de la ganadería de Dosgutiérrez en presencia de sus compañeros de terna Pepe Cáceres y Miguel Márquez. Para desquitarse de tal contratiempo regaló un sobrero de Félix Rodríguez, sin que pudiera lograr su objetivo, tanto por la mansedumbre del morlaco como por no acertar nuevamente con el estoque. No toma parte en la campaña española en más de dieciocho funciones, para retornar a América y anotarse triunfos como el del 27 de febrero de 1972 nuevamente en Lima, donde actuó como único espada en la muerte de seis bureles de la vacada mexicana de Mimihuapan, cortando un total de cuatro orejas y un rabo. Se vistió de luces en nuestras plazas tal año en treinta y cinco festejos, no haciéndolo más que en dos coyuntura en 1973, al retirarse provisionalmente de la profesión descontento por la actitud de diversos empresarios.

No tarda en volver a los ruedos y en 1974 torea veintitrés corridas, sin que faltaran tardes muy afortunadas en Bilbao y Zaragoza. En 1975 se viste de luces en sesenta y dos ocasiones, pese a que a fines de julio sufrió una rotura de fibras que le forzó a finas de septiembre aún tuvo tiempo para alcanzar buenos éxitos en Logroño, Talavera de la Reina, Toledo y Zaragoza. Actúa en América aquel invierno y en 1976 triunfa tanto en las corridas de la feria abrileña de Sevilla como en la isidrada de Madrid, lo que trae como lógica secuela una serie de contratos, que se elevarán a la alta cota de setenta y cinco. De nuevo en América es herido de alguna consideración el 13 de noviembre en su bien conocida plaza de Acho, de Lima, cuando alternaba con Paco Camino y Ricardo Bustamante en la lidia de cuatro astados de La Viña y dos de Salamanca. Ahí comenzó una desgraciada racha de cogidas. En efecto, el 29 de junio de 1977 resulta herido de gravedad por un toro de Mercedes Pérez-Tabernero en la plaza de Burgos; el 19 de julio resultaría lesionado en el coso francés de Mont-de-Marsan y el 11 de septiembre sería corneado de extrema gravedad por una res de José y Francisco Ortega Sánchez en el margen del ano –ante sus compañeros de cartel Luis Francisco esplá y Christian Montcouquiol, Nimeño II— en Aranda de Duero (Burgos). Tal herida, penetrante en pelvis, precisó de dos operaciones practicadas en el madrileño Sanatorio de Toreros.

A pesar de tanto percance, pudo intervenir en treinta y ocho festejos tal año, que ascendieron a cincuenta y siete en 1987. Durante una invernada protagonizó la película Sangre en el ruedo, que dirigiera Rafael Gil. Continúa ocupando un destacado puesto en su escalafón durante la temporada de 1979 y anotándose triunfos muy interesantes, como el alcanzado en aquellas Fallas valencianas, donde le fue concedido el premio el triunfador del serial. Totalizo cincuenta y siete festejos en su haber tal año, que no pasaron de cuarenta y uno en el siguiente, en los que se apuntó resultados tan significativos como el del 28 de junio en Burgos, de donde se llevó un total de tres orejas de ejemplares del hierro del marqués de Albayda, en presencia de Francisco Rivera, Paquirri, y Curro Vázquez, que le valdría el trofeo de la Diputación Provincial destinado a la mejor faena de la feria, o el del 3 de agosto en Valdepeñas, con una cosecha de cuatro orejas de astados de la divisa de los hermanos Molero, ante Curro Vázquez y Mario Triana, o el del 5 de agosto en Plasencia, cuando alternó con Joaquín Bernadó y Manuel Benítez, El Cordobés, en la lidia de un encierro de la vacada de Miguel Higuero, de donde se llevó tres apéndices auditivos, o, finalmente, el del 29 de agosto en Almería, donde en unión del repetido Curro Vázquez y Antonio Rubio, Macandro, se las entendió con reses de la ganadería de Jiménez Prieto, con cuatro orejas y un rabo de positivo resultado.

Al término de la campaña marcha a Sudamérica para torear en cosos de Ecuador, Colombia, Perú y Venezuela. El 15 de abril de 1981 resulta herido de gravedad en Segovia por un pupilo de la divisa de Martín Berrocal, cuando tomaba parte en un festival a beneficio del Hogar del Subnormal. La cornada, recibida en el triángulo de Scarpa del muslo derecho, seccionaba la vena safena. Ello influiría en que no pudo cumplir más de veintidós contratos en la temporada española, volviendo a los cosos colombianos durante aquel invierno, para sufrir un descalabro el 7 de enero de 1982 en el de Manizales, al escuchar los tres avisos reglamentarios al no poder dar muerte a un burel del hierro de Ernesto Gutiérrez Arango –que parecía reparado de la vista–, de lo que pudieron dar fe José Cáceres y Pedro Gutiérrez Moya, Niño de la Capea. Descansa tal año, para retornar a los ruedos el 22 de marzo de 1983 en Almendralejo, donde junto a sus compañeros de cartel Manuel Vázquez y Luis Reina dio cuenta de toros de la vacada de Diego Garrido, y le entregan una oreja de su segundo oponente.

Una de cada uno de los astados que formaron su lote se lleva el siguiente 25 de julio de Tudela, ahora de morlacos de Dionisio Rodríguez, ante Miguel Espinosa, Armillita Chico, y Vicente Ruiz, El Soro. Terminó el año con dieciséis ajustes toreados, que no pasarían de nueve en 1984, último, al menos por ahora, en que se ceñiría el traje de luces. El 1 de junio de ese 1984 vuelve a su cita con el ferial isidril madrileño, al que faltaría en muy contadas ocasiones, resultando herido en un glúteo cuando intentaba introducirse en un burladero, la cornada, inferida por un astado de la ganadería de Torrestrella, fue presenciada por Curro Vázquez y José María Dols, Manzanares. Sin recuperarse totalmente de su herida hace el paseíllo el inmediato día 10 en Plasencia, donde sería aparatosamente volteado por una res del hierro de José Escobar, que además de producirle conmoción general le ocasionó una herida en la boca y el resentirse de la anterior lesión.

El 4 de agosto del mismo año triunfa en la localidad francesa de Palavas, al ganar en buena lid tres orejas de pupilos de la vacada de Atanasio Fernández, ante Christian Montcouquiol, Nimeño II, y Patrick Varin. Dio cuenta en Guijuelo, el día 18, de ganado de la divisa de Francisco Galache, junto a Manuel Arruza y Nicasio Pérez, Cesterita, y le entregan una oreja de su segundo oponente, que sería la última que se llevaría en su esportón, pues al comenzar la temporada de 1985 se decide a abandonar su profesión, en la que, con toda dignidad en cualquier caso y con indudable brillantez en muchas ocasiones, se mantuvo durante veinte años. De destacar alguna faceta de este sobresaliente diestro madrileño habría que elogiar, como se merece, la personal elegancia de su toreo. Buen banderillero, de maneras reposadas y repertorio largo, con inteligencia superior a la normal, es una de las figuras de mayor interés del actual momento taurino, pese a su relativa veteranía.

en 2012: en Soria, el 1 de julio, y en Colmenar Viejo, el 27 de agosto.Torero elegante con el capote y de mucho temple con la muleta, fue además un buen banderillero. El poder, la elegancia y la facilidad ante el toro fueron sus principales armas para mantenerse durante años en lo más alto del escalafón taurino español. Falleció el 17 de diciembre de 2021, en un hospital de Cáceres, a causa de un fallo respiratorio provocado por las numerosas intervenciones cardiológicas vividas en sus últimos años. El 15 de mayo de 2019 pasó a engrosar la nómina de importantes toreros inmortalizados en el «Salón de la Fama» de Las Ventas, con un azulejo que reconoce su dilatada y exitosa trayectoria. En él se puede apreciar la siguiente leyenda: «A Ángel Teruel Peñalver, en el 50 aniversario de su confirmación de alternativa. Torero de Madrid, que paseó por los ruedos del mundo su clase, temple y poderío». Pasó los últimos años de vida en su finca de Bohonal de Ibor, Cáceres, donde tenía una ganadería de reses bravas. Estuvo casado con Lidia García González, nieta de Domingo Dominguin, con la que fue padre del también torero Ángel Teruel García.

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