HISTORIA DEL TORERO

ALEJANDRO SILVETI BARRY

Publicado el 7 de febrero de 2024
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Matador de toros de nacionalidad mexicana, nacido en el Distrito Federal el 27 de diciembre de 1956. Es miembro de una famosa dinastía de toreros. Es hijo de Juan Silveti, nieto del famoso Tigre de Guanajuato y hermano de David. Aunque desde pequeño vivió el ambiente de los toros, prefirió estudiar y terminar su carrera de arquitecto. Mientras, no pudiendo sustraerse de lo que le rodeaba, toreó festivales y participó en numerosos tentaderos. Vistió por vez primera de luces el 16 de septiembre de 1983, en Uruapan, en el estado de Michoacán, alternando con Pepe Gómez, Guillermo Martín, Porfirio Becerra y Mauricio Portillo, con novillos de El Romeral. Ese primer año de novillero sumó diecinueve novilladas con picadores y tres festivales. Una lesión en el hombro le alejó de los ruedos hasta el 22 de febrero de 1987, en que reapareció, en Morelia, con Alejandro del Olivar, Mauricio Portillo y Alfredo Brand, en novillada en la que se corrieron ejemplares de don Marco Garfias y otros dos de De Santiago. Ese año sumó un total de treinta y dos novilladas, incluida la de su presentación en la Monumental Plaza México, el 25 de octubre. Son compañeros de cartel Manolo Sánchez y Héctor de Granada, correspondiéndole lidiar novillos con la divisa de don Javier Garfias La temporada siguiente, la de 1988, interviene en seis novilladas, despidiéndose del escalafón el 13 de marzo, en Morelia, con Mauricio Portillo y el rejoneador Jaime Cantú de compañeros. Los novillos que se corrieron pertenecieron a la divisa de Dóddoli Hermanos, al último de los cuales le cortó una oreja.

El 21 de marzo siguiente, en la plaza Revolución de Irapuato (Guanajuato), recibió la alternativa de manos de su hermano David, en presencia de Miguel Espinosa, Armillita Chico. El toro de la cesión, con el hierro de Begoña, se llamó Gran Dinastía. Ese año llegó a sumar dieciocho corridas de toros en su país. Al año siguiente, 1989, se pone en los primeros puestos del escalafón de su país, al alternar en treinta y tres corridas de toros, con importantes triunfos en Cancún, Juriquilla, Cihuatlán, Torreón, Santa María del Río, dos tardes en San Luis Potosí, Tijuana, Mexicali, León y Celaya. El 10 de diciembre confirmó su doctorado en la plaza de la calle Insurgentes, con Manolo Martínez de padrino. Este le cedió la muerte del toro Cantarito, número 32, negro entrepelado, de 489 kilos, perteneciente a la ganadería de don Javier Garfias, en presencia del español Niño de la Capea. Lidió tres toros, ya que regaló un sobrero. En 1990 aumenta el número de las actuaciones en su país, llegando a torear en el año un total de treinta y nueve corridas de toros. Destacan, por encima de otras, sus faenas de Ciudad Juárez San Miguel de Allende, Valle de Bravo, San Luis Potosí, coso en el que corta seis orejas y un rabo en dos tardes consecutivas, el 24 y 25 de agosto, a un toro de Santo Domingo y dos con el hierro de San Martín, Jahalica, Uruapan, León y La Piedad, todas ellas premiadas como mínimo con las dos orejas de los ejemplares que estoquea. En el mes de agosto viajó a Venezuela, presentándose en Varela (Trujillo) el 5 de ese mes, con Celestino Correa y Manolo Rodríguez de compañeros y toros de La Carbonera. El primero que estoquea se llama Vodka, está herrado con el número 6 y pesa 486 kilos. La tarde no fue muy afortunada, ya que fue avisado repetidamente. Intervino ese año en dos corridas en Venezuela. En 1991 conserva su cartel en México y ha intervenido, cuando finaliza el año, en un total de treinta y ocho corridas de toros, con la misma característica del año anterior de desorejar a muchos toros, hasta el punto de ciento diez en todo el año, junto a una tarde aciaga en Aguascalientes, el 28 de abril, en la que recibe cinco avisos, correspondiendo tres al segundo de su lote, con el hierro de Xajay, que vuelve vivo a los corrales.

Este año también torea en Venezuela un total de seis corridas de toros. <<Casta de dinastía>>, dice del torero un anuncio aparecido en la prensa especializada cuando se cumple su cuarto aniversario como matador de toros, dando cuenta de veinte trofeos obtenidos a lo largo de su carrera. Apoderado en México por el licenciado Gumer Díaz y en España, según dice el citado anuncio, por Alberto Aliaño, la del 12 de enero, en Mérida, es la primera de sus cuarenta corridas, en las que son frecuentes las salidas en hombros, hasta el punto de hacerlo en casi el cincuenta por ciento de las tardes en las que se viste de luces. También torea, como cada año, en Venezuela, participando de nuevo en seis corridas de toros. Aunque en el anuncio parecía que podría verse a este torero en España este año, no sería así y habría que esperar un año más. En México, en 1993, suma veintinueve corridas de toros y sigue siendo fiel a la trayectoria que vengo observando de regularidad en el triunfo. También es fiel a su cita venezolana, donde goza de un excelente cartel, y ese año alterna en ocho corridas de toros. También viaja a España y torea por vez primera en suelo español el 1 de julio en Sevilla, matando un lote de don Tomás Prieto de la Cal. Le acompañan en el paseíllo Tomás Campuzano y Luis de Pauloba. Como es natural, se le nota la falta de acoplamiento al toro español, y más cuando no parece muy acertada la ganadería elegida, bastante enrazada y agresiva. Alguno que vio su actuación dice que cumplió decorosamente en el segundo, con un toro áspero y hasta listo en la muleta. Pero también afirma que al quinto no lo entendió.

Vuelve inmediatamente a su país, donde tiene pendientes contratos y solamente torea esa tarde en España. En México torea quince corridas en 1994, siete en Venezuela y en España lo hace en seis. Su primera actuación en suelo hispano es en Las Ventas, el 14 de mayo, en la primera de la feria de San Isidro, para confirmar su alternativa. Es padrino de la ceremonia el vallisoletano David Luguillano, quien le cede la muerte del toro Pastelero, herrado con el número 12, negro listón y salpicado de capa, de 531 kilos y con el hierro de Peñajara. Presencia la ceremonia el madrileño Miguel Rodríguez. Viste el mexicano de berenjena y oro. Su lote fue imposible. Se lamenta: <<Hubiera querido hacer mis cosas con más claridad. He podido hacer el péndulo y algunas cosas más de las que a mí me gustan, como las gaoneras con el capote. Después de esta actuación se queda uno con ganas de volver>>. Dice el diestro capitalino que se quedará en España hasta octubre para torear, <<y si las empresas me dan toros, encantado>>. En los programas de mano figura como apoderado Aurelio García, que organiza otra corrida en Madrid para el 19 de junio, con Emilio Silvera y Paco Delgado, que confirmaba la alternativa, con toros del señor conde de la Corte. De nuevo no le sonríe la suerte. Se llevó el peor lote. El primero, muy incierto por el pitón derecho, por el que le avisó desde que se abrió de capa. En la faena de muleta, obligada por el derecho, el toro no pasaba, y por el izquierdo no lo probó, creo que acertadamente. En el quinto, un monstruo de 616 kilos le echó mucho valor, luciéndose a la verónica, saliéndose con el animal hasta los medios con unas maneras que recordaron las de su padre. Luego vendrían unas gaoneras que se jalearon. La faena empezó de manera muy vibrante, en el platillo de la plaza, con dos pases cambiados por la espalda, muy valientes, que hicieron presagiar una faena grande que luego no llegaría fundamentalmente porque el toro no admitía la ligazón de los pases. Una semana después se presenta en Barcelona, el 26 de junio, con Pepe Luis Martín y Paco Aguilera y toros portugueses de don Mario y señores herederos de don Manuel Vinhas, dando una vuelta con petición de la oreja en su primero. Incomprensiblemente. Los contratos o llegan y después de torear en La Adrada y en Barcelona, el 11 de septiembre, donde mata tres toros por cogida de un compañero, dice adiós a la temporada española. En 1995 toreó por vez primera en Ecuador, debutando en Riobamba, el 21 de abril, formando cartel con Rui Bento Vasques y Juan Alonso Dávila para lidiar toros de Santa Rita. También en 1995 visitó nuestra nación, donde estaba anunciado en San Isidro. Antes, en México, había actuado en ocho ocasiones, con paseíllos en León, Aguascalientes, en su plaza monumental, en la que cortó una oreja, y Juriquilla, donde obtuvo dos apéndices. En Madrid torea el 14 de mayo, con José Antonio Campuzano y El Fundi de compañeros, para despachar un lote de peligrosos astados de don José Escolar.

Hizo un espléndido quite por gaoneras, pasándose el toro muy cerca y quedándose quietísimo en el primero de su lote, pero luego el toro, en el último tercio, se paró. En esta condiciones se la jugó con valor sereno, sacándole algunos pases muy lentos, que en ocasiones remató con unos personales pases del desprecio. Sonó un aviso, por prolongar la faena en demasía, pero reconocido el mérito del trasteo, dio una merecida vuelta al ruedo. Regresó a México, pero allí fue herido de gravedad en dos ocasiones, por lo que no pudo volver a España para torear en la feria de San Fermín, pero sí para intervenir en Madrid el 3 de setiembre, volviendo de nuevo a México. En su nación torea en Tijuana, el 28 de mayo, y Monterrey, el 25 de junio, donde corta una oreja. Descansa en agosto y en septiembre interviene el 16 de Juriquilla y el 29 en San Miguel el Alto. Tras intervenir el 1 de octubre en Nuevo Laredo, donde corta dos orejas, vuelve a España para cumplir un contrato en Sevilla, el 8 de ese mismo mes. Alterna con Ortega Cano y Pedrito de Portugal en un festejo en el que también actúa el rejoneador Antonio Ignacio Vargas. Se corren cuatro de Viento Verde y dos de Peralta en la lidia a pie y uno del primer hierro para rejones, consiguiendo Alejandro dar la vuelta al ruedo en su primero y dejando una grata impresión en la afición sevillana. Antes de que termine el año, en México torea cinco corridas más. En total suma en 1995, dieciocho en México, ocho en España y otras ocho en Venezuela. En 1997 torea un festejo en suelo español. En 1999 torea una corrida de toros en Valencia (Venezuela). Se retira de los ruedos el 15 de enero de 2000, actuando en Morelia alternando junto a Ignacio Garibay, El Juli y José María Fuentes en la lidia de reses de Corlomé. En su primero da una vuelta al ruedo y en el último corta dos orejas y un rabo.

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